Estado cansón

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alvaro González Uribe

Alvaro González Uribe

Columna: El Taller de Aureliano

Web: http://eltallerdeaureliano.blogspot.com

Los ciudadanos aún no nos hemos repuesto de la confusión y del malestar que nos causó el cambio de la cédula de ciudadanía, cuando ya nos anunciaron que tenemos que hacer lo mismo con el pase de conducir y con el pasaporte en ciertos casos.

Sin duda debe haber razones -hasta justas- para explicar esta cantidad de cambios que entorpecen la vida cotidiana de los colombianos, pero definitivamente queda la impresión de que el Estado molesta y molesta, y nos saca plata por donde sea, lo cual no está bien para la imagen del mismo Estado, ni para los ciudadanos, por supuesto.

¿Por qué será que el Estado tiene esa propensión a volverse chocante frente a los ciudadanos? ¿Por qué aduciendo cualquier motivo se empeña en hacernos la vida más difícil de lo que es?

Estoy seguro de que los funcionarios del caso tienen ya la explicación muy clara del cambio de cada documento: más seguridad, menos posibilidades de falsificación, adecuación a estándares internacionales, en fin. También estoy seguro de que razones siempre habrá a más de éstas, y que luego vendrán otras y otras, pero siento mi protesta por ser objeto de este tipo de manoseo cada año. Estamos cansados de estas sorpresitas oficiales.

¿Qué seguirá ahora? ¿Cambio de qué? Esperen que por ahí debe venir el genio público en procesos: cambio de registros civiles, de tarjetas de propiedad de vehículos, de placas de los carros, de las cédulas y de las tarjetas de identidad nuevamente, otra vez los pases, y siga. En mi vida recuerdo que han cambiado una y varias veces las placas de los carros, los pases, las tarjetas de identidad, las nomenclaturas de las edificaciones, diversas tarjetas profesionales, los números telefónicos fijos, libretas militares y cualquier cantidad de cosas que nos identifican o sirven para demostrar lo que somos, pues la palabra no vale ni la buena fe se presume.

Además, como es común, vendrán nuevas obligaciones de certificar lo que sea, con tal de contratar (¿será eso?, no digo nada…) para enviar a hacer y expedir más papelitos, formularios y cartoncitos, sin contar con que esta costumbre se incrementa perpetuamente a medida que inventan materiales más resistentes o -será creer- más difíciles de falsificar.

Que cambia la vigencia del certificado de gases de vehículos -¿y el de personas?-, que el Soat requiere otro material, que el certificado del DAS se tramita por Internet (¿por qué no nos chuzan a todos y ya?), que el certificado de supervivencia y el de defunción, el de nacimiento, el de matrimonio y el de divorcio; que el Rut y el Runt y el run run es que además ¡fotocopia ampliada de cada uno!

Y, así no sea obligatorio, también algunas entidades privadas colaboran, y se suman al engorde de billeteras, bolsos y bolsillos con cambios periódicos de tarjetas crédito y débito, tarjetas de puntos y millas, carnés de empresas y entidades donde se labora, carné de la Eps, de la Ars, del fondo de pensiones, y más.

Por favor empresarios y, sobre todo, funcionarios estatales competentes (e incompetentes también) de este y futuros gobiernos, así se trate del cumplimiento de normas anteriores: ¡por todos los santos, no nos molesten tanto, facilítennos la vida ya que no nos la pueden cuidar!

¿Así cuál billetera aguanta en sentido físico y monetario? Si no fuera por los pocos billetes que ya se cargan, al paso actual habrá que ir con un portafolio o con alforjas para llevar a cuestas tanta cosa que nos acredita que existimos, que somos clientes, que no delinquimos, que nos morimos, que estamos vivos y coleando, que nos casamos, que nos divorciamos, que nacimos, que somos tal cosa, que esto o aquello es nuestro, que no contaminamos, que nos tienen que atender nuestros derechos, en fin, que aquí estamos, porque sin nada de eso ¡no somos nada!, como decía el borracho.

Bueno, para ser menos prosaicos y recordando a Laureano Gómez: sin esos papeles ¡"no somos sino briznas de yerba en las manos de Dios. Quiera su mano omnipotente salvar a Colombia", de los tramites y del papeleo!

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