Directo hacia al abismo

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jacobo Solano Cerchiaro

Jacobo Solano Cerchiaro

Columna: Opinión

e-mail: jacobosolanoc@hotmail.com

Twitter: @JacoboSolanoC

Son tantas las noticias desagradables y molestas que hemos tenido que recibir los colombianos durante los últimos días, que ya no se sabe si existen esperanzas de concretar la idea de una nación más justa e igualitaria en los próximos años, o si lograremos trascender en la historia como ejemplo de comunidad de liderazgo internacional.

En primera instancia, un fallo amañado de una institución de justicia internacional de pacotilla, como todas las que existen en el planeta, desmiembra una parte vital de la geografía colombiana. Un circo plagado de payasos y payasadas siniestras montado en Oslo y La Habana por los enemigos corruptos de la democracia y la paz.

El auge inescrupuloso de la violencia que azota las calles de algunas ciudades. Y un sinnúmero de actos bochornosos y vergonzosos protagonizados por los supuestos líderes de las comunidades, son solo algunas de las tristes y dolorosas noticias acaecidas en "El país del sagrado corrupción" durante los últimos días.

Y como lo dije alguna vez cuando escribí un artículo con ese nombre, lo digo también hoy: "No están equivocados, evidentemente existe un error gramatical. No hay concordancia de género ya lo sé, pero no es necesario consultar a un erudito de la lengua castellana acerca de la construcción de esta oración. La realidad es que Colombia ha dejado de ser el país consagrado al corazón de Jesús, para convertirse en el país del sagrado corrupción."

Sí, realmente eso es lo que sucede en este país, la corrupción desborda cualquier limite.

Preguntarán ustedes, amables lectores: Qué tiene que ver la corrupción enclaustrada en nuestra sociedad, con la pérdida de una gran parte del territorio colombiano.

Mucho, la corrupción de la clase dirigente colombiana y las actuaciones indebidas de los secuaces de la guerrilla (los mismos que son amigos de Chávez, Evo, Correa, Ortega y Fidel Castro), han convertido a este país en el blanco preferido de los enemigos directos de la Colombia que amamos.

Ni los "honorables sabios" de la corte internacional de justicia saben siquiera lo que acaban de provocar. Caos de inmensas proporciones.

La locura se apoderará de la mente de cada excéntrico gobernante que crea que los límites de sus naciones no están debidamente definidos, aunque esos límites se hubiesen establecido, de una forma u otra, hace mil años. Veremos los primeros indicios de guerra muy pronto.

¿Qué habría sucedido, si Colombia es la que demanda a Brasil, o Perú por los territorios perdidos en el pasado? o ¿si solicita la devolución de Panamá? ¿Se habrían recuperado esos territorios? Estoy seguro que no. Siempre sucede lo mismo. Nuestra querida Colombia termina siendo la cenicienta del paseo, como todos lo saben.

¿Cuánto habrá desembolsado el señor Chávez, en barriles de petróleo, para que los payasos de esa perversa corte condenaren a Colombia? de seguro mucho.

Pero eso no es lo único malo. La permisividad y la displicencia demostrada por un gobierno corrupto y un estado ineficiente y negligente como el que tenemos, también nos está conduciendo a la ruina.

No existe liderazgo honesto en Colombia, sino un montón de corruptos que han vendido, al mejor postor, nuestra tierra colombiana.

¿Qué otro territorio cederemos a los enemigos de Colombia señor Santos? Regale si desea, su casa y sus bienes, pero no siga vendiendo la tierra que amamos. Demuestre más bien sentido de pertenencia y amor por su país, y deje ya de arrodillarse ante los enemigos de la patria. Ya basta de tanta humillación.

Cómo vamos amigos, vamos directamente hacia el abismo. ¿Qué piensan ustedes?

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