Salvar El Rodadero

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alvaro González Uribe

Alvaro González Uribe

Columna: El Taller de Aureliano

Web: http://eltallerdeaureliano.blogspot.com

Creo que muy pocos pueden negar que El Rodadero, ese balneario, esa playa casi un símbolo de Santa Marta y hasta del Caribe, está pasando por uno de sus peores momentos. Sin embargo, debemos ser optimistas para que podamos iniciar un proceso integral que lo retorne a lo que fue antes, o, incluso mejor.

No nos digamos mentiras: hay que ser realistas y reconocer que si las cosas siguen como van en pocos años El Rodadero será irrecuperable.

Hoy simplemente se está exprimiendo, sacándole sus últimas gotas, como consecuencia del uso y del abuso, y, en especial, de la falta de cuidado y de visión tanto por parte del Estado como por parte de empresarios grandes, medianos y pequeños. Y no es el momento de recriminaciones contra administraciones pasadas. Simplemente no hay tiempo para eso, es hora de andar, y rápido.

Hace poco un amigo, que conoce bastante del tema aquí y allá, me hablaba de cómo en México, guardando varias diferencias, fueron capaces de recuperar el balneario de Acapulco. Es posible con El Rodadero. Sin embargo, en cinco años que llevo viviendo en Santa Marta he escuchado decenas de ideas entre buenas, regulares y hasta descabelladas. Pero ninguna se hace, ni siquiera las malas o las descabelladas. Quietud total, solo palabras, quejas.

Hace mucho, en nuestro empeño por administrar a Medellín, escuché algo de mi amigo Sergio Fajardo, salido de su formación de matemático; algo simple y lógico: Para resolver un problema primero hay que entenderlo, y luego, ya sí, llegar a la etapa de idear la estrategia para encontrar la solución y ponerla en práctica. Parece ingenuo, pero no lo es si miramos como se han abordado tantos problemas en Colombia.

En este corto escrito no puedo describir en detalle toda la problemática de El Rodadero, además de que en cada tema hay personas con mayor conocimiento de esos detalles, pero sí me aventuro a nombrar los capítulos clave sobre los que hay que actuar.

La playa, compuesta por sus tres sectores: mar, arena y malecón. El tráfico de vehículos y su parqueo. Las calles. La parahotelería, sumada a los hoteles chatarra que quiebran los precios de aquellos que sí invierten.

La movilidad peatonal, pues las aceras están llenas de obstáculos de todo tipo, fijos y movibles. Servicios públicos, en especial el alcantarillado que en algunos lugares ya conocidos se rebosa.

Hay otros puntos clave por resolver, pero dejo estos que son los más conocidos y que más perjudican. Entiendo que ya hay un dinero destinado, pero no sé si tenga el alcance para una solución integral que abarque todo el balneario y toda la problemática. Es más: desde hace mucho he escuchado que hay ya una partida, pero no se ve.

Sé que han pensado en el tema, sé que lo conocen, pero con todo respeto señor Alcalde, señor Gobernador, señor Ministro de Comercio, Industria y Turismo, gremios, empresarios: no dejen morir El Rodadero por favor, le queda poca vida, y no exagero. Hoy su estado es lamentable, pero sí se actúa ya, empezando por algunas medidas urgentes de choque, es posible salvarlo.

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