Grandes inventos – 5

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

e-mail: hernando_pacific@hotmail.com

Un cuarteto tecnológico nos trasladó a esta prodigiosa era. La electricidad, el transistor que abrió paso a la electrónica, la aviación y el internet.

La electricidad, que no es un invento, se entiende como abstracta, invisible; era necesario aprovecharla como una puerta a una nueva época. La energía eléctrica, estática o dinámica, tiene numerosas fuentes, todas utilizadas en la actualidad para infinitos usos. Sin ella, no funcionaría el planeta, y no hubiera surgido la electrónica. No tendríamos computadores, internet, celulares y miles de dispositivos de uso corriente en el trabajo o en el hogar. A la aviación me referí en mi columna “La relatividad del tiempo III”, hace poco más de un año. Los remito a ella.

Los egipcios, griegos y romanos conocían los peces eléctricos; desde entonces, la electricidad ha fascinado a la humanidad. El primer uso se dio en el Mediterráneo mediante el frote del ámbar con la piel o la lana; observaron que se magnetizaban ciertos objetos. Tales de Mileto encontró que algunos minerales, sin frotarlos, podrían atraer a otros. Magnetismo y electricidad están íntimamente ligados. Se ha planteado que la Batería de Bagdad tenía las características de una celda voltaica. Thomas Browne, hacia 1646, acuña los términos electricidad y eléctrico. Diversos científicos aportaron al conocimiento y aplicación práctica de ese fenómeno natural. La electricidad tiene su primer uso real con el telégrafo, abriendo la revolución de las comunicaciones que aún no termina. Hoy, el mundo gira alrededor de la electricidad, de infinitos usos. Tan importante es que, para frenar la destrucción del planeta causada por los motores de combustión y otros contaminantes, la electricidad es la salida. Aun cuando se ha avanzado de manera formidable en este campo, aún falta mucho por desarrollar.

Cuando en 1956 los estadounidenses William Bradford Shockley, John Bardeen y Walter Houser Brattain recibieron el Premio Nobel de Física se resolvía un problema de telecomunicaciones. Trabajaban para la ATT, ciertamente; requerían amplificar la señal a larga distancia. Aun cuando no se les considera los inventores (el físico austro-húngaro Julius Edgar Lilienfeld solicitó una patente en 1925), con su desarrollo sí que abrían un camino a la miniaturización, dejando de lado el tubo de vacío, que generaba consumía demasiada energía y producía muchísimo calor; este dominó la electricidad y la primitiva electrónica. Otro aspecto importante es que permitió el paso del Eniac, gigantesca máquina desarrollada para resolver problemas de balística del ejército estadounidense al actual computador personal, las tabletas y el celular. Ocupaba un recinto de 72 m2, pesaba 27 toneladas, y contaba con 17.468 tubos; cada 10 minutos se fundía uno, y tardaban 15 minutos en cambiarlo. La capacidad de cómputo era mínima comparada con un portátil sencillo de la actualidad. Sin embargo, se decía que, al momento de su desuso, había realizado más operaciones matemáticas que todas las de la humanidad hasta ese entonces.

Entre la computadora actual y ese mamotreto apareció la calculadora, inicialmente muy costosa, pero en poco quedó al alcance de todos. La primera máquina de cálculo la fabricó en el  siglo XVII el italiano Tito Livio Burattini, basada en la máquina de Blaise Pascal. El alemán Konrad Zuze diseña la primera máquina moderna de funcionamiento electromecánico; todo cambia en 1957 cuando Jack Kilby produce el primer circuito integrado, que es usado por IBM; Intel lanza el primer procesador y Microsoft integra su lenguaje de programación a las primeras computadoras de uso fácil. En 1981, el IBM PC llega a los hogares.

Karl Licklider, en 1962, tenía el encargo del Departamento de Defensa de los Estados Unidos de interconectar, con fines militares, terminales de computación: En 1969, casi 50 años atrás, se realizó la primera conexión entre los ordenadores de Standford y UCLA, cuando también nació ARPANET. En 1971, Ray Tomlinson envió el primer email y aparece el primer virus Creeper. Se permite el uso civil de la red. Hacia 1980 se crea la primera página web, y en 1994 se lanza el primer buscador Yahoo. En adelante, la historia de la humanidad cambiaría definitivamente. Los avances de los computadores y su accesibilidad, la banda ancha y programas potentes y fáciles hicieron indispensable estos aparatos y las redes. El mundo sin ellos no anda; pero también permite la guerra cibernética.

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