Rosa Blanca clama justicia

Columnas de Opinión
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Desde un principio, el mensaje reiterativo en las negociaciones de paz entre el pasado Gobierno y las Farc, fue el que las víctimas se encontraran en el centro del proceso de paz.

Así se planteó, asegurando que los derechos de los directos afectados era la piedra angular de la negociación pero por lo sucedido en días recientes en la Comisión de Paz del Senado, en los medios de comunicación y en las redes sociales, pareciera que en el anterior gobierno de Juan Manuel Santos no se quiso escuchar a un gran número de víctimas.

Voy a referirme a un sólo grupo de víctimas pero que representan hoy en día el talón de Aquiles del proceso de paz, la Corporación Rosa Blanca. Se trata de una ONG integrada por mujeres y niñas que fueron víctimas de las Farc, las cuales publican sus estremecedores testimonios a través de las redes sociales, contando en la actualidad con 30 mil seguidores sólo en Twitter.

A raíz del cambio de gobierno las valientes mujeres Rosa Blanca vienen siendo escuchadas en espacios a los cuales antes no tenían acceso. Es así como ahora se presentan en diferentes escenarios como el Congreso de la  República, universidades y medios de comunicación donde han tenido la oportunidad de relatar sus conmovedores testimonios. Recientemente pudieron reunirse con el representante de la Unión Europea Eamon Gilmore.

En estos espacios denuncian delitos sexuales contra menores de edad, abortos forzosos, reclutamiento y fusilamiento, señalando como victimarios a 25 jefes de la guerrilla dentro de los que se encuentran Timochenko, Pastor Alape, Joaquín Gómez, los senadores Pablo Catatumbo, Carlos Antonio Lozada y Victoria Sandino, sólo para mencionar a algunos.

A pesar de esto, los miembros de las Farc acusados por estos delitos atroces, tratan de minimizar el hecho asegurando que no se trataba de una política de esa guerrilla y que se trata sólo de una estrategia de desprestigio. Pero las víctimas de Rosa Blanca afirman tener las pruebas debidamente documentadas y pretenden llegar hasta la Corte Penal Internacional para exponer la situación vivida y lograr que no exista impunidad para los autores de crímenes de lesa humanidad.

El Expresidente Santos pretendía que nos tragáramos ese sapo lleno de injusticia, lo cual, por lo visto en las redes y en los medios de comunicación, el pueblo colombiano en su mayoría no está dispuesto a engullir esa parte del acuerdo, revestido de total impunidad en el caso de estos delitos atroces. Todo esto a pesar del reciente hundimiento de las objeciones a la JEP por parte de la Cámara de Representantes.

Ahora viene su paso por el Senado, corporación en la cual de igual manera las objeciones pueden ser hundidas, surgiendo el mecanismo del referendo derogatorio, impulsado por los ciudadanos, como la gran solución para poder ajustar los acuerdos y no permitir que autores de delitos atroces puedan gozar de impunidad y libertad.

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