El Unión que desune

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alvaro Padilla Racines

Alvaro Padilla Racines

Columna: Opinión

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Twitter: @varitocharpure
El lunes fue festivo no solo por cuenta del calendario, también por un equipo que antes no ganaba nada, y hoy pasó a ganarlo todo, incluso la desdicha de ser disputado por quienes no tienen nada que proponernos, más allá de desunirnos entre los de antes y los de ahora.

El saque de honor, hasta quienes debían ser parte de la celebración por el ascenso del Unión, han sido los nuevos ingredientes para una nueva contienda innecesaria que no da solución a los problemas que vivimos como territorio.

Pero antes demos el buen lugar al equipo: Del Unión de hace unos años no queda nada, sus frustraciones deportivas pasaron factura en un tiempo de crisis, llegó un buen giro de gerencia, llegaron decisiones y con esto, la dinámica propia de un club que hoy se alza a nivel nacional con el ascenso a la división mayor del futbol colombiano.

Este cambio es el único que se puede ver por estos lados, ha de ser por ello que muchos de los que ahora sudan la camiseta en un estadio a medio terminar, sacan horrorosamente partido político de este buen momento deportivo.

Al igual que el Unión, estamos atravesando una crisis que de año en año nadie es capaz de salirle al paso. Si al Unión el cambio de gerencia lo tiene en la gloria, allí está la respuesta de opciones que como ciudadanos tenemos para no permitir la continuidad de los líderes que hoy quieren gobernar en medio de egos y rencillas.

El 2019 no solo será el año del anhelado ascenso, también elegiremos que tipo de líderes requerimos para que la suden por nosotros, que como hinchas del Unión tendremos un sufrimiento menos, pero que como ciudadanos anhelamos soluciones al agua, a las obras inconclusas, a la educación de calidad y a unirnos como samarios y magdalenenses, en una gestión pública transparente de verdad.

Las disputas entre nosotros no sirven de nada, no he visto reales intenciones de cogobierno entre los líderes que ayudamos a elegir años atrás, como ciudad y departamento parecemos un cuadrilátero de boxeo donde round a round se propinan golpes mutuos.

No es justo ni para el samario necesitado ni para el magdalenense abnegado, que nuestros líderes se preocupen más por verse las vigas en el ojo, y en nada se ocupen por hacer de éste, un lugar donde el cambio sea la vía. Los egos nos están pasando factura, la unión no se asoma ni cuando la fiesta del futbol crece por el ascenso a la A.

Ya el ambiente se torna desunido, porque no se sabe si en el Sierra Nevada… o si en el Eduardo Santos… donde juegue el Unión, eso definirá quien perdió, con esto hasta salaron al equipo que cayó por un gol ante el Cúcuta.

La desunión no hace la fuerza, y nuestros líderes están en mora de sentarse en la misma mesa a cogobernar, superando sus miedos y egos, poniendo por encima el interés real por hacer de Santa Marta y el Magdalena lugares de desarrollo y orgullo para todos.

Ojalá existan entre nuestros líderes la necesidad de dialogo, de interactuar sobre una mejor idea de la política, aquella que se usa para soluciones y para caldear crisis, suficientes con las que ya padecemos.

El Unión hizo posible un ascenso que parecía lejano, ojalá los líderes en disputa entiendan que desunirse no es la vía, y que la unión si hace una verdadera fuerza por un territorio que hoy se debilita por egos que nos desunen.
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