Confusa sociedad

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Wilfrido De la Hoz

Wilfrido De la Hoz

Columna: Opinión

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La Nación entera estuvo informada en detalle de las principales propuestas de los candidatos presidenciales para corregir, cambiar modificar e innovar estrategias, procesos o políticas hacia un país con mejores oportunidades para la población entera.

No obstante, quedaron regadas en el camino infinidad de ellas que opacan la concepción correcta y honesta de la manera adecuada y utópica si se quiere, del comportamiento colectivo de nuestra sociedad. Me refiero a arraigadas costumbres populares que rechinan a la vista de quienes pretenden una manera decente de conductas compartidas.

La mayoría de los colombianos aspiramos a que se cumplan estrictamente las propuestas de los candidatos presidenciales; pues, para nadie es extraño que erradicar el hambre es prioritario en cualquier sociedad del mundo, sobre todo cuando estudios serios indican que 2,6 millones de niños mueren de  hambre en el mundo cada año.

Otros problemas a resolver como la salud, el agua potable,  la contaminación ambiental, la pobreza son de suyo obviedades que no ameritan discusión, pues ya fueron suficientemente debatidos y explicados. Es muy cierto que en nuestra sociedad persiste bien arraigada y por lo tanto fácilmente perceptible la concepción ideológica de que la informalidad en la gestión del estado, parece que fuese la norma general, o como si la trampa y la viveza de muchos fuera lo correcto, sin tener en cuenta que esas conductas significan lo contrario de lo que el pensamiento sano debe acoger.

También se está percibiendo, aunque confusamente, un despertar de lucha de clases. Lo estamos viviendo en todo el país, incentivado por frecuentes hechos de corrupción; se nota en todos los estratos sociales y especialmente desde los estratos 1, 2 y 3. Esas manifestaciones de declarar desprecio a personas, grupos o comunidades hay que corregirlo; es inaceptable que se imponga la idea de arrebatar los logros, o ganancias a quienes los han obtenido mediante el libre uso de los medios de producción en un país de libertades democráticas.

Se observan muchos comportamientos sociales que parecen sin importancia, que la ciudadanía deja pasar por alto, pero van acumulándose y por lo tanto se tornan más difíciles de erradicar porque han creado una costra social que impide el libre desarrollo de conductas sanas. Por ejemplo: pagar a un tramitador para que irregularmente le haga una diligencia, como cambiar el nombre en su cédula, expedirle un diploma falso, presentar exámen de “ser pilo paga” a nombre de otro estudiante, en vez de hacer todas esas acciones bajo el rigor de los protocolos establecidos.

Investigadores sociales han encontrado “una reacción en cadena que comenzaba en la ignorancia acerca de un tema y terminaba en la dependencia y confianza plena en el Gobierno para tratar dicho asunto”. La Asociación Americana de Psicología (APA) mediante estudios realizados en Canadá y Estados Unidos afirma que las personas menos informadas sobre temas sociales importantes como la crisis económica, se sienten felices con esa actitud. Además, los individuos que ignoran estos asuntos también depositan más su confianza en que los Gobiernos sabrán encontrar soluciones a estos problemas; y lo que es peor, cada vez más gente prefiere seguir ignorando este tipo de temas.

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