Estuprador de las libertades individuales y de los derechos civiles

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

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Cito palabras –no textuales- de Petro tomadas del artículo publicado en La Republica y titulado Las Cinco Reformas que haría Gustavo Petro si es presidente de Colombia, para referirme al tema del agro que venimos tratando desde la columna anterior:

El latifundio improductivo impide la industrialización en Colombia. Latifundio entendido como terreno de más de 1.000 hectáreas.
Pone el techo del predial a la tierra que siendo fértil es improductiva. El precio de la tierra disminuye por la excesiva carga impositiva, y entonces o el latifundista produce para pagar el impuesto o la vende; y si la vende, y muchos latifundistas empiezan a vender, el precio de la tierra disminuye, ahí tiene el motor económico hacia la producción.Estamos hablando de 15 millones de hectáreas que deberían producir alimentos, que sus poseedores deberían tenerla produciendo, pero no lo hacen porque es el lavado del narcotráfico.
Comparto algunas ideas sobre lo planteado por el candidato. López Pumarejo y Lleras Restrepo son sus referentes en el tema agrario; licito deducir que según Petro poco o nada ha cambiado desde mediados del siglo pasado. Una visión estática de la historia. Premisa falsa.
Además, el candidato debe aclararnos si todos los predios de más de mil hectáreas sin importar su ubicación serían considerados latifundios.
Las ideas de Petro acusan una visión ramplonamente reduccionista de la agroindustria, al cimentarlas sobre la tenencia de la tierra. Hoy la agroindustria es tecnológicamente intensiva. Es decir, todo el sistema de producción agrícola esta soportado por investigación hecha en las universidades y empresas particulares y que abarca áreas diversas como el diseño y producción de nuevos equipos, vías, transporte, genética, entre otras. La cadena de producción y soporte es mucho más compleja de lo que Petro supone y de hecho por los niveles de inversión y tecnificación requeridos, la agricultura de subsistencia queda automáticamente excluida.
El mayor y mejor uso de la tierra es el que determina su productividad, y bajo estos parámetros de las potencias agrícolas del mundo, más del 90% de toda la tierra en Colombia está subutilizada o es medianamente improductiva. En la formulación Petro ¿Quien define cuando un latifundio es improductivo y bajo qué parámetros?
Dice el candidato que las 15 millones de hectáreas que no producen son lavadero del narcotráfico. ¿Entonces para que toda esta historia rebuscada y forzada de los impuestos y demás cuando lo más fácil sería aplicarles la extinción de dominio?
Las democracias y las libertades peligran cuando el gobernante comienza a elegir ganadores y perdedores y a direccionar la economía conforme parámetros ideológicos, como por ejemplo, lucha de clases. ¿Que sigue después de los latifundios improductivos? ¿Empresas? ¿Casas? ¿Dónde termina la intervención del estado en la economía?
Petro no tiene claridad sobre si quiere utilizar el campo para resolver un problema social o para hacer del país una potencia agrícola. ¿Es que acaso va a reubicar a los pobres en el campo y a darles un terrenito? ¿Colombia rural nuevamente? Lo cierto es que la agroindustria y la agricultura de subsistencia pueden coexistir pero el planteamiento de Petro es errático y confuso. No tiene claridad porque el sesgo ideológico le obnubila la razón y solo lo ve como un problema de lucha de clases, el cual sabe no puede resolver expropiando, pero que le daría la enorme satisfacción personal de joder a los ricos.
Petro filosófica e ideológicamente es un estuprador compulsivo de las libertades individuales y de los derechos civiles. Esta prometiendo para meter, para después de haber metido no cumplir lo prometido. Preguntarse si Petro es perverso o ignorante o ambas cosas es irrelevante puesto que el resultado sería el mismo: estatismo omnipresente y obliteración de los derechos individuales.
Con Petro esto no quedaría ahí, ya que apoltronado en el Solio de Bolívar, convocaría una Constituyente, como ya lo ha anunciado, modificaría la Constitución, y no es difícil imaginarse el siguiente capítulo.
Otra reforma agraria no va a resolver los problemas sociales de Colombia. Las soluciones al subdesarrollo, al desempleo, a la pobreza hay que forjarlas en otros sectores y aceptando la realidad de que Colombia es un país urbano y no rural. El petropopulismo y su plataforma programática son un monumental fraude.
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