Un nuevo líder social asesinado

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

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Ahora fue de nuevo en el Catatumbo. Acaban de asesinar a un nuevo líder social que se suma al escandaloso número de personas acribilladas; mujeres y hombres que se han destacado en sus comunidades por defender los derechos humanos de la población y por reclamar la tierra usurpada que termina en manos de terratenientes.

El ministro de Defensa no puede salir de nuevo con el peregrino argumento de que se trata de líos de faldas. Una clara estrategia de exterminio, una nueva forma de violencia ha alcanzado tal dimensión que el país entero debe reclamar no solo claridad sobre tantos casos dolorosos, sino sobre la forma de proteger a estas personas que han llegado a ser representantes de sus conciudadanos. Claro que son fuerzas oscuras que ya con tantos crímenes a cuestas, tienen que salir a la luz y pagar como prevé la justicia. Obviamente no son los ciudadanos los que tienen que juzgar, pero sí es su deber ayudar a destapar con la información que posean, esta ola de la nueva violencia que está acabando con algo tan importante como el liderazgo en las comunidades.

La razón por la cual se está destruyendo de esta manera siniestra el liderazgo en las regiones del país, debe ser ya, motivo de una profunda preocupación nacional. Pero el país parece haberse acostumbrado a que maten impunemente a estas personas sin preocuparse por lo que hay detrás. Para empezar, los exterminan por destacarse en una comunidad y tener su vocería y obviamente por las causas que defienden. La pregunta obvia que debía estarse haciendo el gobierno, pero principalmente el Ministro de Defensa, es a qué sector del país le interesan estos dos temas: que no haya quien lidere comunidades que no han tenido voz y que además cometan el atrevimiento de poner sobre el tapete el tema de la concentración de la tierra. A esto se agrega que, en sectores como el Catatumbo, por ejemplo, el control sobre corredores del tráfico ilegal, o dominio del ELN, pueden ser otro punto de discordia.

Como ahora es evidente de que no son casos aislados, sino que hay toda una estrategia o varias de ellas dispuestas a acabar con quien interfiera en el desarrollo de sus actividades ilícitas, como por ejemplo acaparar tierras ajenas, entre otras, el gobierno tiene que salir rápidamente a mostrar las estrategias de protección e investigación sobre los crímenes cometidos contra líderes sociales. No hay disculpa posible y de no hacerlo este y el próximo gobierno, se enfrentarán a una nueva ola de exterminio de todo aquel que levante la voz pidiendo una sociedad menos injusta y que no se deje dominar por las llamadas fuerzas oscuras.

En este doloroso escenario han fallado hasta ahora quienes tienen esa responsabilidad en el Estado y la ciudadanía ha dejado a un lado esa voz que debe surgir en una democracia ante situaciones como la actual. Sin liderazgo es imposible construir una verdadera sociedad y la muerte violenta de quienes levantan su voz ante situaciones injustas, es un signo de una nación dominada por intereses o por grupos de poder que desconocen la ley y la justicia. Claro que todos tenemos la profunda responsabilidad de protestar por esta ola de asesinatos y proteger a aquellos que están corriendo riesgos tan altos defendiendo poblaciones enteras que han perdido sus derechos ante poderosos y violentos.

Solo una gran presión ciudadana hará que el Estado reaccione en su conjunto y que el llamado del presidente no se quede en el vacío como hasta ahora. Claro que nos incumben a todos los que creemos que este país no puede seguir dominado por intereses particulares, ni por aquellos que con terrorismo quieren doblar la cabeza de sus dirigentes. Claro que el posconflicto ha abierto las puertas de las denuncias muchas veces eliminadas antes de salir a la luz por el temor, o por la acción de los actores de la guerra. Pero si este descabezamiento de líderes sociales continúa, se perderá la posibilidad de construir una sociedad distinta, donde se ejerza realmente el derecho a la palabra y al reclamo de derechos. Así de grave es el silencio de muchos en momentos como el actual.

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