El aula laboratorio de paz

Columnas de Opinión
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Escrito por:

José Manjarrés Fontalvo

José Manjarrés Fontalvo

Columna: Opinión

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Después de lograrse la firma del acuerdo para la consecución e implementación  de una paz estable y duradera con la Guerrilla más longeva del planeta como es la Farc Ep, y el Gobierno; podemos decir sin temor  a equívocos que nuestra democracia está a punto de desaparecer el estigma de  ser  el segundo país en el mundo con el conflicto armado interno más reconocido e identificado, atípico y sui generis, después de la confrontación del Oriente Medio en Asia y África que tiene unas raíces sociales y religiosas, mientras que en el caso colombiano los orígenes además de ser políticos y sociales tienen el ingrediente del narcotráfico, fenómeno que ha permeado diferentes sectores de la comunidad y ha creado otros factores de violencia como el sicariato, además de financiar los grupos ilegales de la confrontación.


Hoy por hoy la sociedad colombiana se encuentra inmersa en el dilema de sumirse en una violencia fratricida o lograr la paz, la reconciliación y la no repetición, argumento en el que coinciden diversos expertos en la temática, dicho dilema, juega un papel fundamental preponderante, y decisorio en el ámbito escolar en sus diferentes esferas y temáticas. El análisis y el estudio del conflicto armado interno, que de manera directa o indirecta permea a la sociedad, nos lleva ineludiblemente al análisis de los diferentes actores y su papel en el mismo: Victimarios, víctimas, poder ejecutivo, judicial y legislativo, sectores productivos, sindicatos, medios de comunicación, iglesias, organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil en su conjunto. Basamos nuestro criterio respetuosamente, que el análisis, interpretación y comprensión del conflicto armado interno en el aula es el que nos permite acercarnos a la nuevas generaciones, desde una visión pluralista e inclusiva a las complejidades que conlleva la búsqueda de la paz, la resolución pacífica de los conflictos y la no repetición, en una sociedad, herida, resentida, traumatizada y hastiada de la guerra, pero aún con esperanza. De  ahí que  El Distrito de Santa Marta, y su zona rural debe ser el eje del presente proceso de formación en valores, memoria histórica y no repetición de esta población de estudiantes ,que permita llevarlos con lazos de amor y comprensión a una Convivencia Pacífica como el elemento primordial para consolidar la paz. Santa Marta como capital del departamento del Magdalena, y declarada por medio del Acto Legislativo Nº 3 del 29 de diciembre de 1989, como Distrito Turístico, Cultural e Histórico, la Sierra Nevada de Santa Marta ha sido territorio de operación de grupos armados ilegales, y una de las zonas con mayor desplazamiento intra-urbano por ser el municipio de Santa Marta uno de los más grandes de Colombia por área de extensión 2.393,65 km².

Con la expulsión de la guerrilla de la Sierra Nevada y la desmovilización de las Auc, el Estado ha comenzado a recuperar influencia y control sobre dicho territorio, a pesar de esto, las bandas armadas ilegales asociadas al narcotráfico, la extorsión, el tráfico de gasolina y delitos conexos, son foco principal de la creciente inseguridad, tanto en la zona rural, como la urbana. La presente iniciativa se circunscribe en un momento clave de la historia colombiana, por un lado, han ido desapareciendo de la escena social del territorio rural y la zona urbana de Santa Marta, los actores armados ilegales, guerrilla y paramilitares, disminuyendo su capacidad de daño y de intimidación; y, por otra campesinado y las organizaciones de víctimas, desplazados, desaparecidos, resurgen con lentitud pero con resolución, con una agenda social reivindicativa de mínimos vitales en los que el tema de la tierra aparece encabezando la agenda. Santa Marta y su zona rural, requieren con urgencia un proceso de formación en valores humanos, democráticos y constitucionales, que cristalice entre los ciudadanos, una salida pacífica al círculo vicioso de violencia en el cual se encuentra sumida Colombia desde hace más de 50 años, todo esto orientado a la creación de una verdadera relación de confianza entre la ciudadanía y las instituciones del Estado, así como el fortalecimiento de la democracia, Local, Departamental  y Regional, con la participación activa de todos los actores. Aprovechando que este Gobierno está empeñado en conseguir la paz, y de ahí que seguiremos como amante de la paz y la justicia social, haciendo propuestas que consoliden este gran anhelo de todos los colombianos

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