Ex presidente Uribe: se acabó el tiempo

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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com

Sí, por fin se llegó a un nuevo Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las Farc. Sorpresa positiva que demuestra el compromiso de ambas partes por lograr que el proceso de paz se inicie en esta adolorida Colombia.


Pero como era de esperarse, el ex Presidente Uribe, líder innegable del No, ya salió a ponerle talanqueras al Acuerdo: "No puede ser definitivo", afirmó después de 3 horas de su entrevista en Rionegro con el Presidente Santos, quien le explicó probablemente con más detalle del que escuchamos los colombianos durante su alocución, los cambios principales entre el primero y este último Acuerdo. Pero es hora de aceptar que se acabó el tiempo, ex Presidente Uribe, y no asuma usted las consecuencias de dañar y prolongar más este proceso. Este nuevo Acuerdo ha recogido todas las propuestas viables de los sectores de No y hasta los negociadores del Gobierno reconocen que es mejor que el anterior.

Sn embargo, Colombia se enfrenta ahora además a la elección de Donald Trump como nuevo Presidente de Estados Unidos que sí tiene unas consecuencias inmediatas sobre el tema crucial del Acuerdo de Paz en Colombia. Llega a esta posición alguien con ideas muy distintas a las del actual Presidente Barack Obama, de quien este país ha recibido un gran apoyo para avanzar en el acuerdo gobierno colombiano-Farc. Así mismo, la apertura del país del Norte con Cuba, apenas en proceso de consolidación, también puede cambiar sustancialmente por las posiciones de ultra derecha del nuevo presidente norteamericano. Como Cuba ha sido la sede de las conversaciones de paz, un cambio radical de país del norte frente a los cubanos, nos pueden enredar la vida. Más aún, la presencia de un representante norteamericano en las negociaciones mismas, es difícil pensar que continuaría con la nueva administración.

La síntesis de esa nueva realidad nos lleva a reconocer que la elección del señor Trump nos ha puesto un límite de tiempo para terminar las discusiones con el No. Está en sus manos o mejor en su terquedad, ex Presidente Uribe, el que este nuevo acuerdo ponga el punto final al conflicto con las Farc y le dé una señal al insoportable ELN. Claro que el gobierno Santos tiene que ser diplomático y reafirmar una vez más que Colombia a través de su historia siempre ha tenido las mejores relaciones tanto con los demócratas como con los republicanos. Y hace bien en recordarlo para todos los temas en los cuales hemos tenido vínculos claros con Estados Unidos.

Sin embargo, aunque este es el discurso políticamente correcto, debe tenerse presente que precisamente este tipo de manejo ha perdido momento y que ahora como los demuestran los tres últimos episodios, es lo incorrecto para algunos lo que resulta adecuado para las mayorías. Por ello y para no correr riesgos es mejor actuar reconociendo varios elementos fundamentales. Primero, el partido Republicano con el cual tendremos que relacionarnos a partir de este momento y más claramente desde el 2017, no es el mismo con el cual hemos tenido relaciones positivas, sin mayores tropiezos. Hasta ahora es impredecible lo que sucederá porque aún no se sabe si el tono del nuevo presidente de Estados Unidos es el del discurso cuando aceptó su éxito o el de su campaña.

Segundo, precisamente por lo anterior, seamos conscientes de que no podemos seguir dilatando las conversaciones para que lleguen a momentos donde el contexto con Estados Unidos sea distinto. Ya se concretó un Nuevo Acuerdo, donde se aceptaron 56 de las 57 propuestas de su grupo. Por favor, no impida que se acabe este limbo al cual nos estábamos acostumbrando peligrosamente perdiendo conciencia de los grandes riesgos que se están corriendo.

Presidente Santos: usted ha tenido una gran paciencia y generosidad con los grupos del NO, especialmente con el más recalcitrante de ellos, el uribismo. Se sabe, que hay un punto, el 57, imposible de cambiar pero que en todo lo que se ha podido se han aceptado sus propuestas. Cuenta con el apoyo del país para que ahora el ex Presidente Uribe no trate de imponer lo no negociable. El costo de que se enrede el nuevo Acuerdo es infinito para los colombianos. En sus manos estamos todos los 48 millones de habitantes de Colombia.

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