Sabiendo hablar

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Escrito por:

Alberto Linero Gómez

Alberto Linero Gómez

Columna: Orando y viviendo

e-mail: [email protected]

Nada peor que creerse dueño de la verdad. Nada peor que gritar a los otros y ofenderlos por creer que ellos están equivocados. Un ser humano que quiere tener buenas relaciones interpersonales tiene que aprender a respetar y valorar al otro y sus opiniones. Muchas veces tenemos razón, pero la manera de corregir y de contrargumentar nos hace estar en la peor situación. Aprendemos a respetar y valorar al otro si tenemos claro varias cosas:

1. Todos somos iguales. Nadie es más que nadie. Y ningún cargo, ningún título nos hace mejor que el otro. Podemos haber estudiado mucho, pero seguimos siendo iguales a los hermanos. Ellos de pronto no tienen la misma inteligencia que yo, pero tienen otras que les hace muy valiosos e importantes. Nunca olvides eso.

2. Es necesario crecer en asertividad. Tener la habilidad de saberme comunicar, de saber decir la verdad. Es necesario que pensemos bien que es lo que estamos diciendo y cómo queremos impactar a la otra persona que nos está escuchando. Nuestras palabras generan reacciones y tenemos que pensar bien cuáles podrían ser. Nuestro temperamento no puede ser una excusa para ser maltratadores. Tenemos que buscar la manera de desarrollar la habilidad de comunicarnos asertivamente. Así es que se puede construir una verdadera comunicación.

3. Siempre nos enseñan los otros con sus pareceres y opiniones. Ellos ven el mundo de una manera distinta, y esa diferencia no debe ser una tragedia sino una oportunidad de hacer crecer nuestra propia opinión. Escucharlos, leerlos, respetarlos nos hace ser mejores seres humanos y eso es fundamental para crecer.

4. No es necesario hacer sentir al otro mal. Hacerlo sentir mal no debe darnos placer. No debemos desquitarnos con estas personas lo que otras nos han hecho, eso es ser mezquino, y muestra que no somos creyentes verdaderos.

Estoy convencido de que si revisas estas cuatro actitudes tendrás una mejor manera de relacionarte con los otros. No te vuelvas más viejo sin mejorar. Es hora de comenzar a ser diferente y a crecer mirando el comportamiento de Jesús. Confía en el amor de Dios que siempre te impulsa a seguir adelante.

Aquí hay tarea para ti hoy. Estaremos orando unidos. Se trata de traducir en tareas cotidianas esta reflexión que hoy hacemos.

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