Apuntes sobre el posconflicto

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Escrito por:

Alfonso Lopez Carrascal

Alfonso Lopez Carrascal

Columna: Pedagogía Constitucional

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Aunque la paz no es el simple cese del fuego, las fases del pos- conflicto tiene dos fases o etapas, una total cuando una de las partes se impone sobre la otra y parcial cuando una de las partes deja de combatir, pero no podemos perder de vista que cada país tiene sus propias variables y en el caso específico de nuestro país, han incidido causales como la falta de un tratamiento equitativo por parte del Estado al igual que de las clases pudientes; la violencia política y la falta de acceso a la educación y al crédito social y aquí es donde Colombia debe solicitar la cooperación internacional, consistente en la colaboración económica; el alivio tributario de acuerdo con el número de trabajadores colombianos empleados por empresas inversoras y en este caso las extranjeras; el desplazamiento no individual sino de familias a los países amigos y se razona de ser por familia porque apenas se casen las hijas en esos países y nazcan los nietos nadie se querrá devolver lo que sí sucede si fuera personal.

 

Una política integral para la restitución de tierras en el campo y estímulos para el hombre del campo. Debe solicitarse cooperación económica de organismos internacionales como el FMI, Banco Interamericano y la Comunidad Europea al igual que la ONU.

Debe haber una política de alicientes tributarios en el sector privado para la debida inversión en agroindustria e industrialización, como polos de desarrollo. Hay que volver al campo.

Debe haber una justicia transicional para todos los actores del conflicto. Variar el concepto actual de verdad, que se ha prestado a conductas desviadas o delictuales como la extorsión, el chantaje, etc. Por otra parte, debe ser el Estado el que sea responsable patrimonialmente para resarcir a las víctimas, definiendo por víctima toda persona que sufre un daño antijurídico (Art. 90 C.P.) El armisticio firmado entre Simón Bolívar y el Pacificador Morillo debe ser el precedente que debe tenerse en cuenta históricamente el posconflicto debe abrir una nueva página política para la solución de conflictos socioeconómicos.

En la mesa se debe dialogar en forma no vertical sino horizontal e informada de un ánimo conciliador. La paz debe ser sostenible. Todo esto conlleva a que haya una verdadera política de cultura ciudadana en las redes, colegios, entidades públicas y privadas de lo que significa una sociedad posconflicto. Esa cultura debe comenzar a difundirse con los nuevos ministros y consejeros para establecer si todos estamos en la misma onda de conciliar.
La democracia debe ser escudo de toda esta política del posconflicto y de la mano por el respeto a los derechos humanos de conformidad con el bloque de constitucionalidad (Art. 93 C. P) que prevalece sobre el derecho interno en esa materia de los derechos humanos. El paramilitarismo afectó en Colombia más de ochenta congresistas de los más notables y en consecuencia la lección es que agentes del Estado no propicien esos movimientos al margen de la ley. Su efecto como fue el desplazamiento a la ciudad trajo todos esos problemas de inseguridad. Se impone entonces resolver dentro de esta nueva etapa social y política, los graves problemas sociales, económicos, políticos y culturales y pararle mientes al desplazamiento, la desintegración familiar, el desempleo, muertes selectivas y retaliativas de grupos por el dominio territorial, la alianza con el narcotráfico, los cordones de miseria, la prostitución por necesidad, la delincuencia. Terminamos diciendo que el posconflicto no es la paz, sino el fin del conflicto. Una charla sobre el particular fue dictada a los docentes de la Universidad Cooperativa de Colombia en nuestra calidad de docente.

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