La cultura del piropo

Informe Especial
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Los ‘halagos’ lanzados por los hombres a las mujeres en las calles forman parte de la cotidianidad e incluso suelen relacionarse con la idiosincrasia costeña. ¿Pero son bien recibidos estos comentarios por las féminas?

Por: Daniela A. García Gómez
Redacción EL INFORMADOR

“Así si me caso”, le dice un hombre a una joven mientras camina por la avenida del Libertador hacia la de los Estudiantes. Ella, al escuchar las palabras del desconocido, camina rápido y baja la mirada.

Su nombre es Dina Linero, tiene 20 años y es estudiante. Mientras pide que no se le hagan fotos, cuenta que situaciones como la anteriormente descrita son rutinarias para ella. “Cuando voy por la calle me consigo con hombres que hacen todo tipo de comentarios, algunos decentes y otros vulgares”, dice.
La muchacha asegura que los mensajes de desconocidos, independientemente de la connotación que tengan, se le hacen molestos e incomodos. “Preferiría andar sin escuchar esas cosas”.

El ‘pan de cada día’

Los piropos forman parte de la cotidianidad, en la costa incluso suelen relacionarse con la idiosincrasia propia de la región, sin embargo, hay países en los que este tipo de halagos son considerados como ‘acoso callejero’.
Y es que el debate por estos días es: ¿hay conciencia sobre lo molesto que pueden ser para las mujeres?, ¿cuál es el efecto que quieren causar los hombres?

“No sé si los hombres piensan que a uno le gusta que le digan cosas en la calle, pero no es así, la verdad es incómodo escuchar esas cosas de desconocidos, por lo menos para mí”, afirma Linero.

Por su parte, Daniela Gámez, también estudiante, considera que “todo depende del piropo” y de quien lo diga. Para ella, hay comentarios graciosos que le sacan sonrisas, otros vulgares que le desagradan.
Asegura que “hay gente que se pasa". Cuenta que entre una de las frases que recuerda se encuentra: “Si así te ves en rayas, como será en bolas”.

 


Los efectos del piropo

La psicóloga Indira Mejía asegura que los llamados ‘halagos callejeros’ pueden causar diferentes efectos en las mujeres, que van desde baja autoestima, inseguridad, agresividad, problemas para interactuar con personas del sexo opuesto y aislamiento.

Y es que los piropos, aunque lucen inofensivos, pueden considerarse un tipo de acoso, sobre todo cuando atentan contra la integridad de una persona, irrumpen de manera ofensiva y están cargados de doble sentido, explica la especialista.

“Se termina viendo a la mujer como un objeto sexual y no como un sujeto con actitudes y aptitudes, que va más allá de una apariencia física o de una manera de vestir en particular”.

Mejía advierte incluso que una línea muy delgada separa al piropo de la violencia de género, cuando en un supuesto intento de halago se irrumpe de manera vulgar o soez contra una mujer.

“Vivimos en una sociedad machista, en la que la mujer es vista como objeto de deseo y placer, en la que se cree que piropear está bien, que es agradable para las damas y que se tiene derecho a realizar comentarios de este tipo”.

La psicóloga aclara que los halagos callejeros no causan los mismos efectos en todas las mujeres, todo depende de factores como la personalidad, edad, desarrollo, entre otros.

Sanciones a los piropos

Es tal el debate sobre el tema, que existen países que tienen políticas contra este tipo de conductas, considerando abiertamente los piropos un tipo de acoso callejero y catalogándolos como una falta.

En Chile, por ejemplo, en mayo de este año un hombre recibió una sanción que en moneda colombiana ascendería a 700 mil pesos, por lanzar un halago a una mujer.
“Siga comiendo ensalada para que siga conservando su linda figura”, le habría dicho un hombre (las autoridades no quisieron revelar su nombre) a una joven (quien también quiso conservar su anonimato) en Santiago de Chile.

Aunque el país suramericano fue pionero al implementar las sanciones por piropos, hay otras naciones en las que este tipo de conductas también se han convertido en una falta, como Francia, donde cualquier individuo que silbe y haga comentarios de forma lasciva a alguien en la calle podrá ser multado por hasta 750 euros –más de dos millones pesos-.

Francia aprobó la ley días después de que estallara un escándalo en el país cuando un hombre agredió a una joven después que ella respondiera negativamente a los ruidos lascivos que él le había hecho.

¿Se imagina usted cuantas sanciones tendrían que imponerse en Santa Marta por este tipo de conductas?




Sondeos en redes

Para conocer la opinión sobre el tema, EL INFORMADOR realizó una serie de sondeos a través de sus cuentas El Informador Santa Marta en Facebook y @elinformador_sm en Twitter, en la que preguntó si los piropos son considerados halagos o un tipo de acoso. Estos fueron los resultados

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