Bañados por la Sierra

Informe Especial
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La alterativa más conocida, incluso la utilizada hoy, es la captar el agua directo de los ríos que bajan de la Sierra Nevada de Santa Marta. El calentamiento global, la deforestación de las rondas hídricas y la falta de voluntad política, han causado que esta opción sea archivada y olvidada por los entes estatales, empezando por la Alcaldía de Santa Marta.




Ingenieros consultados por EL INFORMADOR no dudan en afirmar que con solo el caudal de uno de los ríos que baña a Santa Marta sería suficiente para abastecer a los más de 500 mil habitantes de la ciudad.

El río Don Diego, por ejemplo, el más caudaloso de las cuencas que bajan de las cumbres de la SNSM, ofrece 36.1 metros cúbicos de agua por segundo, más del doble que consume diariamente toda Bogotá (15 metros cúbicos por segundo). Pero, pese a las riquezas que muestran estas fuentes acuíferas, los intentos por convertirlas en las captadoras por excelencia han sido en vano.

El ingeniero Agrónomo Jaime Socarrás, recientemente ganó una batalla legal a la Nación al otorgarle por medio de fallo judicial la oportunidad de que su propuesta para el abastecimiento de agua en la ciudad sea escuchada.

Según el especialista años atrás inició un estudio para aprovechar la ronda del río Don Diego y por efecto de gravedad tomar sus aguas para conectarlas a la tubería de la red de acueducto de Santa Marta.

Dicha captación se haría a unos 460 metros de altura y sin requerirse de estación de bombeo, logrando distribuirse en la ciudad de Santa Marta.



Embalsar para distribuir
Para el ingeniero Civil, especialista en recursos hídricos, Roberto Montiel, el problema del desabastecimiento radica en los inadecuados métodos de captación, utilizando recursos anticuados, no acordes con las exigencias que requiere una población con un rápido crecimiento.

En su concepto, una manera práctica sería la implementación de embalses que recojan parte de las aguas de los principales ríos (Piedras, Guachaca, Mendihuaca, Buritaca, Don Diego y Palomino) que bajan por la vertiente noroccidental del macizo montañoso, a través de trasvases que conduzcan las aguas en forma en cascada, para luego empalmar con la tubería principal del Manzanares y de Gaira, fuentes actuales del acueducto del Distrito.

El mismo proceso sería para el costado oriental de la Sierra con la intervención de los río Córdoba y Toribio, que se conectarían a un embalsa que abastecería la tubería que alimenta el corredor turístico comenzando con El Rodadero, Gaira y más hacia el sur con Bello Horizonte, Pozos Colorados, La Paz, Cristo Rey y Don Jaca.


Agua y energía a la vez
La ocupación de 74 por ciento del cauce del río Don Diego, para aprovechar el 4.5 metros cúbicos de agua por segundo de los 36 que en promedio mantiene, es la visión que desde e 2012 tienen dos empresas que buscan construir una central hidroeléctrica en plena Sierra Nevada que produzca menos de.

La cuenca asociada al sitio de captación del proyecto hidroeléctrico Don Diego tiene un área aproximada de 394.40 kilómetros cuadrados. Con ello se obtendría energía para la región.

Ventajas

El aprovechamiento del recurso de los ríos de la Sierra Nevada derivaría en un ahorro ostensible de los recursos de inversión para saneamiento básico de origen estatal.

La calidad del agua obtenida y su procesamiento planta potabilizadora de forma óptima garantizarían un consumo ara beneficio de la población.

Desventajas

En el caso de la hidroeléctrica del río Don Diego, el posible daño al ecosistema en su momento fue denunciado por campesinos y comunidades indígena de la zona, por lo que el Gobierno Nacional desde el 2016 no le otorgó ningún permiso.

Las opiniones de ecologistas y especialistas en el clima, coinciden en afirmar que las condiciones del calentamiento global y la deforestación a orillas de las cuencas, no garantizan el nivel óptimo y permanente de los ríos, aspecto que contradice otro grupo que manifiesta que no habrá desabastecimiento desde el nevado ni en las lagunas formadas por las lluvias.

La falta de visión y voluntad de la clase dirigente local ha conllevado a no mirar esta opción en forma acorde con la necesidad de la comunidad y la parte ambiental. Algunos opinan que al no ser una inversión ‘provocativa’, ajustada a sus intereses, no le hacen fuerza para que sea realidad.

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