¡A preservar las abejas!

Las abejas son importantes, debido a que estas permiten la polinización y realizan grandes aportes a los cultivos.

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Sin la polinización de estos insectos, 7 de cada 10 frutas desaparecerían, la producción de alimentos caerían un 35% y el precio de estos se dispararía.

Las abejas y otros polinizadores, como las mariposas, los murciélagos y los colibríes, se ven cada vez más amenazados por las actividades del ser humano, por ello, para crear conciencia sobre la importancia de estos, las amenazas a las que se enfrentan y su contribución al desarrollo sostenible, la ONU declaró el 20 de mayo como Día Mundial de las Abejas.

Las abejas son polinizadores por excelencia y tienen una función esencial para el equilibrio de la naturaleza, puesto que contribuyen a la supervivencia de muchas especies de plantas que se reproducen gracias al transporte de polen que llevan a cabo estas pequeñas al alimentarse del néctar de las flores. Muchas de estas plantas se usan para producir algunos de nuestros alimentos.

Importancia de las abejas

Alimentos como zanahorias, berenjenas, calabazas, calabacines, coles, o frutas como los kiwis, las sandías, los melocotones o los melones, dependen de la polinización de esta especie, que aunque no lleguen a desaparecer, su producción podría ser tan baja que se tendrán que pagar a un precio muy elevado.

La polinización de las abejas es el proceso por el que el polen es transferido de los órganos masculinos de las flores a los femeninos, lo que produce la fecundación y da lugar a la generación de frutos y semillas. Sin esta polinización, 7 de cada 10 frutas desaparecerían.

En peligro

Pese a su importancia para la naturaleza, las abejas están en grave peligro. En Magdalena en 2008 se registraban 4.800 colmenas de abejas, más del doble de las que se tienen contabilizadas actualmente, que se ubican en 2.300.

Hay diversas razones por las que se está aumentando la disminución de esta especie, como lo son el cambio climático, al subir la temperatura las lluvias llegan tarde, no se da la floración a tiempo, no surgen los frutos necesarios y las abejas tampoco tienen de qué alimentarse. Además, con la inestabilidad de la temperatura que sube en ciertas regiones se afecta su labor y trabajo en esas zonas.

Llamados hoteles de abejas fueron instalados en cinco puntos de la Universidad del Magdalena, con el propósito de lograr estudiar e identificar las especies que se encuentran en el campus y sus alrededores.
Llamados hoteles de abejas fueron instalados en cinco puntos de la Universidad del Magdalena, con el propósito de lograr estudiar e identificar las especies que se encuentran en el campus y sus alrededores.

El uso de agroquímicos como herbicidas, fungicidas, insecticidas y vitaminas en las plantaciones las afecta gravemente. En este contexto Francia se convirtió en el primer país europeo en anunciar hace unas semanas la prohibición de cinco pesticidas que podrían incidir en la desaparición de las poblaciones de abejas.

En 2016, el Servicio de Pesca y Vida Salvaje de Estados Unidos las incluyó en la lista de especies en peligro de extinción, debido a la acelerada reducción de sus poblaciones.

Acciones de preservación

La Universidad del Magdalena, a través de sus grupos de investigación ‘Insectos Neotropicales’ de la Facultad de Ciencias Básicas y ‘Fitotecnia del Trópico’ de la Facultad de Ingeniería, ha profundizado en el estudio de las abejas para conservación y mejora la productividad. En su más reciente proyecto se instalaron cinco ‘hoteles’ o nidos trampas que servirán para continuar con las investigaciones que beneficiarán a estos insectos.

En el proceso de identificación de estos insectos, se destaca que en el campus de Unimagdalena hay más de 40 especies silvestres y en Santa Marta más de 69.

 El trabajo se extiende hasta el Magdalena, donde las primeras indagaciones en 12 municipios han permitido tener un aproximado del número de especies que se acercan a las 180, generando con ello necesidad de continuar con los procesos que adelantan los grupos de investigación.

 “El trabajo que venimos realizando a través de los 'hoteles' se centra en conocer la diversidad de abejas y otros insectos polinizadores y darle un uso sostenible a esa biodiversidad, tenemos varias líneas de investigación, una de ellas se enfoca en reconocerlas en diferentes ecosistemas, especialmente agrícolas; tenemos otra línea con un meliponario para reproducir diferentes especies nativas con el fin de estudiar su biología, el efecto que pueden tener al introducirlas a los cultivos, especialmente sobre la polinización y producción de frutos”, destacó Paula Sepulveda Cano, docente e investigadora.

De igual manera, recalcó que el objetivo de instalar en cinco puntos clave del Campus, los llamados ‘hoteles de abejas’, tiene como propósito determinar si estos espacios pueden ser usados por las abejas y posteriormente continuar con los estudios de las mismas.

En 2016, el Servicio de Pesca y Vida Salvaje de Estados Unidos las incluyó en la lista de especies en peligro de extinción, debido a la acelerada reducción de sus poblaciones.

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