“Siempre he sentido amor por los niños”

El salaminero Juan Consuegra Asmar fue reconocido este año como uno de los mejores 50 médicos del país.

Especiales 60 años
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El especialista, nacido en Salamina, es uno de los 50 mejores médicos del país. Considera que su éxito radica en la dedicación hacia sus pacientes.

Por: Daniela A. García G.
Redacción EL INFORMADOR

Desde niño, Juan Consuegra Asmar, supo que quería ser médico. La influencia de sus tíos maternos, los ilustres Aquileo y Enrique Asmar, patólogo y anestesiólogo, respectivamente, marcó el rumbo de su vida.

De pequeño observaba absorto cómo los hermanos de su madre examinaban a sus abuelos durante las visitas de estos al pueblo natal de la familia: Salamina.

Para entonces, Juan Luis Rafael era un chiquillo que apenas realizaba sus estudios iniciales en la Escuela Primaria Nº 1 del municipio rivereño, en donde cursó hasta cuarto año elemental.

Cuando éste tenía unos nueve años, junto a su madre, Alicia Asmar Orozco, una ama de casa dedicada, y sus hermanos mayores, José Rafael y Glendys, se residenció en Barranquilla, con el propósito de continuar con sus estudios, mientras su padre, Víctor Consuegra Orozco, un profesor de escuela retirado, quedó al frente de la finca familiar.

Cuando terminó su primaria y bachillerato en el colegio Biffi La Salle, en la capital del Atlántico, Consuegra Asmar no dudó en matricularse en la Facultad de Medicina de la Universidad Libre de Barranquilla, de donde egresó en la primera promoción de médicos cirujanos en 1982.

Tras culminar su carrera, contempló la posibilidad de especializarse en Patología, como su tío Aquileo, pero finalmente el amor por los niños lo hizo inclinarse hacia la pediatría, obtenido dicho título en la Universidad de Buenos Aires, Argentina, en 1987.

“Lo más grande que he tenido en mi vida es saber tratar a la gente”.

Hoy el salaminero, con casi 40 años de experiencia, es uno de los mejores 50 médicos del país, según la plataforma Top Doctor Awards, y está entre los primeros 10 pediatras de Barranquilla.

Está casado desde hace 30 años con la reconocida decoradora de eventos Mónica Angulo, con quien tuvo tres hijos: Juan Camilo, Ricardo Mario y Carolina. A su ‘niña’, la perdió hace nueve años en un terrible accidente de tránsito en Valledupar, cuando esta apenas era una adolescente de 16, un suceso que marcó su vida y puso a prueba su fe.

EL INFORMADOR (EI): ¿De niño qué soñaba ser cuando fuera grande?

Juan Consuegra Asmar (JCA): “Hay niños que quieren ser bomberos o policías. Yo quería ser médico. Mi papá era profesor y mi mamá ama de casa, pero mis dos tíos eran médicos y ellos fueron una gran influencia para mí. Yo los veía cuando iban al pueblo a examinar a mis abuelos.  Se llamaban Aquileo Asmar y Enrique Asmar, eran patólogo y anestesiólogo, también nacidos en Salamina. Eran médicos ilustres. Aquileo fue fundador de la Universidad de Caldas”.

EI: ¿Por qué se trasladaron hacia Barranquilla?

JCA: “Porque en ese momento en Salamina solo se podía estudiar hasta primaria. Mi mamá y mis hermanos mayores nos vinimos a Barranquilla. Mi papá se quedó en Salamina, él era profesor pero había heredado una finca y se quedó al frente de ella”.

El médico Juan Consuegra junto a sus hijos Juan Camilo y Ricardo Mario Consuegra Angulo.
El médico Juan Consuegra junto a sus hijos Juan Camilo y Ricardo Mario Consuegra Angulo.



“Me parece una labor muy linda atender y llegar a “Me parece una labor muy linda atender y llegar a salvar un niño”.

EI: ¿Qué recuerdos guarda de su pueblo?

JCA: “Bastantes. Siempre regresaba en vacaciones y para las fiestas de agosto. Allá me montaba en burro, en caballo y me bañaba en el río. Tuve una niñez muy linda. En el pueblo compartía con todo el mundo y eso es lo más grande que he tenido en mi vida: saber tratar a la gente. Mis amigos eran los hijos de los trabajadores, se bañaban conmigo en el río, no había distingo de clases sociales ni de ningún tipo. Eso me ha servido mucho en la vida. Ahora voy más esporádicamente al pueblo, porque cuando uno tiene hijos las cosas cambian”.

EI: ¿Por qué optó por la pediatría?

JCA: “Al principio me llamaba la atención la patología, pero era más bien por influencia de mi tío; después me entusiasmé por la pediatría, por el amor que siempre le he tenido a los niños. Me parecía una labor linda atender y llegar a salvar a un niño, eso fue lo que me motivó”.

EI: ¿Cuántos años suma ya de experiencia?

JCA: “Casi 40 como médico general y 33 al servicio de la pediatría”.

EI: ¿Cuántos niños ha atendido en ese tiempo?

JCA: “Tengo 24 mil historias que han pasado por mi consultorio en 23 años, desde que existe el computador, faltan todas las que no documenté cuando no existía esa tecnología”.

EI: De los al menos 24 mil pacientes que han pasado por su consultorio ¿Hay alguno en particular que lo haya marcado?

JCA: “Recuerdo mucho a un niño con leucemia, tenía cuatro años y estaba en el hospital infantil. Él me hizo la pregunta más difícil que me han hecho. Me preguntó: ‘Doctor, ¿yo me voy a morir?’ Yo le respondí: ‘No, tú no te vas a morir’. Él me replicó: ‘Pero mi amigo, el que estaba al lado de mi cama, tenía la misma enfermedad que yo y se murió’. Yo le expliqué que su patología era diferente, que su leucemia era más leve y se podía curar. Él me insistió: ‘Entonces usted está seguro que yo no me voy a morir’. Yo le dije: ‘Eso solo lo te puede asegurar Papa Dios’. Gracias a Dios él se salvó y tiene hoy 23 años”.

EI: ¿Ha atendido a hijos de quienes fueran sus pacientes?

JCA: “Claro. Ahorita mismo estoy recibiendo a un ‘nieto’ mío, antes atendí al papá y ahora a su hijo. Ya llevo 160 ‘nietos’ atendidos. También he recibido a reinas, como la actual señorita Colombia, Laura González”.

Juan Consuegra Asmar, médico pediatra.
Juan Consuegra Asmar, médico pediatra.

EI: ¿Hay samarios entre sus pacientes?

JCA: “Muchísimos. Muchos padres me traen a sus niños desde Santa Marta en busca de una segunda opinión médica. Aprovecho para decir que ojalá los samarios y los magdalenenses se ‘pellizquen’ y abran clínicas buenas y de calidad. Tienen una cantidad de médicos excelentes, pero hacen falta clínicas. No se justifica que los pacientes tengan que salir de la ciudad para recibir un concepto médico”.

EI: ¿Por qué cree que ninguno de sus hijos optó por la medicina?

JCA: “Ellos me dicen: ‘Papi, tú nos robaste mucho tiempo  por tu profesión’. Y eso es verdad.  Cuando uno es pediatra, le roba mucho tiempo a los hijos, porque se trabaja bastante. Yo salgo a las 5:00 de la mañana y llego a mi casa a las 8:00 o 9:00 de la noche de lunes viernes. Los sábados trabajo de 8:00 am a 2:00 pm,  y los domingos les hago rondas a los pacientes. Yo tengo una carrera pública, en la que uno desatiende un poco a los hijos y la esposa por atender a los pacientes, pero es una profesión muy hermosa”. 

EI: ¿Desatendió a sus propios hijos para atender a los de otros?

JCA: “Parece mentira”…

EI: ¿Fue usted el pediatra de sus hijos?

JCA: “Totalmente. Pero como en medicina uno debe ser objetivo, había momentos en los que buscaba apoyo de mis colegas, porque uno con los hijos pierde la objetividad.  Yo me apoyaba en dos amigos del consultorio: la doctora Ana Maria Lux y el doctor Fernando Visbal. Cuando me ponía muy nervioso, me apoyaban ellos. Uno de mis hijos era asmático y yo, siendo médico, me ponía a llorar cuando lo veía –risas-”.

EI: ¿A qué le atribuye usted el estar en la lista de los 50 mejores médicos del país?

JCA: “A mis padres, Víctor Consuegra Orozco, salaminero, y Alicia Asmar Orozco (Q.E.P.D), porque ellos me lo dieron todo, siempre me apoyaron y me ayudaron con mi estudios. A mi esposa y a mis hijos, quienes siempre me han entendido. También a mis pacientes que me han elegido. Para ser un buen pediatra, uno tiene que ser constante en la atención de los pacientes, atenderlos bien y con amor, estar disponible las 24 horas del día; atender igual al rico y al pobre, al de izquierda y al de derecha, al testigo de jehová y al católico. Eso es lo que hace a uno un buen pediatra”.

EI: ¿Qué hace falta para ser un buen médico?

JCA: “Lo más importante es estar pendiente de los pacientes. No es solo la inteligencia, porque lo que no se sabe se aprende, se consulta, se investiga, se lee; lo verdaderamente importante es la disposición a estar pendiente de los pacientes las 24 horas. Eso es lo que me ha servido a mí, que no soy la última panacea en la medicina. En la medicina no basta el conocimiento, la humanidad también es importante”.

EI: ¿Qué hace en sus tiempos libres?

JCA: “Trato de leer, porque es importante estar actualizándome; pero el tiempo libre lo dedico ciento por ciento a mi familia. Mis ratos libres son para ellos. No hay rato libre en el que yo salga sin mi esposa y mis hijos. Vamos a la playa, a la finca, al cine o a la iglesia. Trato de tomarme mi tiempo cada cuatro meses para viajar, me encanta Colombia, la conozco casi toda. Y cuando el tiempo y el dinero me lo permiten nos vamos al exterior”.

Consuegra Asmar atiende a sus pacientes en su consultorio en Barranquilla.
Consuegra Asmar atiende a sus pacientes en su consultorio en Barranquilla.

EI: ¿La pérdida de su hija puso a prueba su fe?

JCA: “A Dios nunca le he recriminado nada por eso, porque yo sé que ella está a su lado y vive una mejor vida que nosotros. Después del accidente me presionaban para que interpusiera una demanda penal en contra del joven de 18 años que iba conduciendo el carro en el que murió mi hija, porque estaba borracho y no conducía muy bien; pero yo no quise, preferí dejar ese incidente en manos de Dios. No quise acabar con ese joven metiéndolo en la cárcel y eso no me iba a devolver a mi hija”.

EI: ¿Cuál es su pilar?

JCA: “Mi esposa, que es una mujer maravillosa. Se llama Mónica Angulo, es una decoradora famosa en Barranquilla. Tenemos 30 años felizmente casados. Ella ha sido mi única esposa, mi única mujer, mi única compañera. Por supuesto, Carlos Mario y Juan Camilo, también son importantes. A mi hija, Carolina, la llevo en mi corazón, la recuerdo siempre, le dedico cada uno de mis días  y le encomiendo que le pida a Papa Dios que nos ayude siempre”.

Entre los mejores

La plataforma Top Doctors Awards en su edición 2019, reconoció a los 50 médicos más destacados en 31 especialidades de las principales ciudades de Colombia.
Entre los profesionales galardonados estuvo el salaminero Juan Consuegra Asmar, especialista en Pediatría.
Cabe resaltar que las nominaciones a este galardón estuvieron a cargo de la comunidad médica, pero las calificaciones en manos de los pacientes.

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