Al Rescate del disfraz del Capuchón

En la imagen al lado derecho aparece el disfraz tradicional del capuchón, que aún es vestido por los cartageneros, debido a que es símbolo de las Fiestas de independencia de La Heroica.

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EL INFORMADOR habló con el catedrático e investigador Armando Lacera Rúa, un conocedor de la historia del Carnaval en nuestra región, para saber un poco más sobre la hiastoria del Capuchón, la cúspide que se vivió con el honor de vestirlo a estar prácticamente extinto hoy en día.

La Reina del Carnaval 1959 acompañada de la comparsa de los capuchones.
La Reina del Carnaval 1959 acompañada de la comparsa de los capuchones.

La historia de cómo las fiestas carnestoléndicas más importantes de la región tuvieron una “mudanza” de tierras magdalenenses a territorio barranquillero es desconocida por muchos, así sucede con la historia de uno de los disfraces más representativos de estas costumbres paganas ya muy populares en el siglo XIX, el disfraz del Capuchón.

El origen de este festivo y misterioso atuendo se remonta según Armando Lacera Rúa a la época medieval allá en el viejo continente “desde Florencia y Venecia viene esta tradición de disfrazarse y cubrirse la cara, ya que les permitía mayor licencia, por ejemplo si eras casado al cubrirse el rostro esto evitaba que te reconociera” expresa Lacera quien afirma que las festividades carnestoléndicas que se vivieron en el siglo pasado en la ciudad no tienen comparación con las que se realizan hoy en día.

A pesar de la tradición de este disfraz, nunca fue tan aceptado por las personas quienes aprovechaban el carnaval para burlarse de los políticos y de las personalidades de la época “La gente aquí durante siglos aprovechaba la critica que se realizaba con los disfraces para burlarse del presidente que estaba en el momento, de figuras internacionales como Pelé o Maradona” indica Lacera Rúa.

El Disfraz del Capuchón sí conocía de estratos sociales, no porque se les prohibiera a algunos de vestirlos, pero si se notaba en su confección la falta de recursos con harapos cosidos rudimentariamente, mientras un adinerado invertía un alto costo para su diseño como expresa Lacera Rúa “ese disfraz era muy costoso, eso llevaba hasta en la parte de atrás de la máscara y las mangas, llevaban cascabel. La calidad de la tela era increíble, para disfrazarse había que reunir billete”.

El Capuchón no es solo símbolo del carnaval en años pasados, sino también en la actualidad es considerado uno de los disfraces representativos de las Fiestas de la Independencia en Cartagena junto a las farotas momposinas, los cumbiamberos, los matachines, los diablitos de espejos y los negritos del canal del Dique.

Una tradición que se perdió

Hoy en día encontrar personas que visitan el disfraz del capuchón no es tarea fácil pero no imposible según La Rúa “ aún hay personas en su mayoría de la tercera edad, de 50-60 años que recuerdan y saben la historia del Capuchón porque la vivieron, pero hoy los jóvenes como no conocen la historia no se disfrazan”.

Una teoría que también existe del porqué este disfraz fue perdiendo protagonismo es la expuesta por el célebre periodista Juan Gossain quien en 1980 para un reportaje en El Heraldo entrevistó a la señora Graciela Ortega, que era reconocida por ser la confeccionada de los capuchones en Ciénaga como lo recoge el libro “Joselito Carnaval” del sociólogo samario Edgar Rey Sining.
Armando Lacera Rúa.
Armando Lacera Rúa.

Graciela Ortega, le manifestó a Gossain en la entrevista “Fue por allá como en el año 42. Mataron a una niña que llevaba capuchón en un baile elegante. Se armó un escándalo que los periódicos bautizaron como ‘El caso del Capuchón Rojo’. Desde entonces a la gente le dio miedo ponerse capuchón. Empezaron a bajar las ventas en el 72”.

Cierto o no la manera como se fue perdiendo está tradición, Armando Lacera Rúa expresa que se debe seguir el camino por el cual se transita en estos momentos gracias a las diferentes fundaciones como Funcarpés o Fundapescaíto que hacen todo lo posible por rescatar las tradiciones del carnaval en Santa Marta “el problema es el desconocimiento que se tiene de estas tradiciones, de las personas y de las Administraciones que creen que el carnaval es solo emborracharse y tirarse maicena. El Carnaval es la interrelación de las razas y la expresión del pueblo, eso hay que rescatarlo”.

Por ahora los samarios y los amantes del carnaval disfrutan estás festividades con diferentes disfraces y de diversas formas, sin conocer de fondo la historia de cada uno de los componentes de la fiesta más representativa e importante de la región Caribe.

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