No hay edad para estudiar

Jesús María Céspedes Valencia inició la carrera de Derecho a la edad de 66 años.

Aula Universitaria
Tamaño Letra
  • Font Size
Jesús María Céspedes, de 66 años, es casado y tiene cinco hijos profesionales. Tras jubilarse decidió empezar a cursar una segunda carrera y ya se encuentra en los últimos semestres.

La edad no es impedimento para estudiar. El momento en el que se toma la decisión de comenzar o continuar con los libros tiene que ver con la historia personal de cada uno.

“La edad para estudiar termina el día que uno muere”, dice Jesús María Céspedes Valencia, esposo y padre de cinco hijos, todos profesionales.

A sus 66 años, el samario cursa el octavo semestre de Derecho en la Universidad Cooperativa de Colombia, UCC, seccional Santa Marta.

Mientras algunas personas esperan la anhelada pensión para descansar, Céspedes Valencia aprovechó esta etapa para estudiar la carrera que siempre le había gustado.

“Cuando me pensioné, en 2014, miré la posibilidad de estudiar una carrera liberal y Derecho fue la elegida porque siempre me había gustado mucho”, asegura.

“Tengo una anécdota y es que un día fui a la UCC a buscar las notas de uno de mis yernos, quien iba a estudiar un postgrado, y una vez allí me ‘picó el virus’ del ambiente estudiantil y decidí volver a estudiar”, cuenta.

Relata que cuando decidió volver a las aulas uno de sus hijos le preguntó cómo iba a hacer para estudiar con gente de menor edad que él. “Yo le dije que estaba acostumbrado a tratar con gente joven, solo que lo había hecho como docente”.

Reitera con orgullo que todos sus descendientes son profesionales: tienes tres hijos, un veterinario, un ingeniero mecánico y un economista; y dos hijas, una abogada y una enfermera.

No hay obstáculos

Para él no hay obstáculos para formarse, de hecho, su primera carrera la terminó a los 33 años, siendo esposo y padre de cinco niños.

“Yo tenía a mi esposa y a mis hijos, trabaja de día y estudiaba de noche, así logré obtener mi título como administrador de empresas y poco después hice una especialización en Gerencia en Mercadeo”.

Como profesional de la administración llegó a trabajar en el Congreso de la República, el Servicio Nacional de Aprendizaje, Sena, y como profesor universitario.

“Yo siempre he sido una persona en formación, creo que no porque uno se gradúe debe apartarse de la academia, por el contrario, hay que seguir en contacto con el conocimiento para mantenerse vivo, activo”, agrega Céspedes Valencia.

El pensamiento del administrador y estudiante de Derecho es que las personas son como máquinas, que deben mantenerse activas para no deteriorarse. “Esa es mi filosofía y me ha resultado”.

Más notas de esta Revista

Publicidad