Por qué tanta alharaca

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Jorge García Fontalvo

Jorge García Fontalvo

Columna: Opinión

e-mail: jgarciaf007@hotmail.com

"Hay un 'torrente' de candidatos que quiere presentar por firmas o grupos significativos de ciudadanos, para los próximos comicios de octubre.", dijo un tanto preocupado Carlos Ariel Sánchez a los medios de comunicación hace un par de días.
¿Será que se está presentando alguna situación especial en el entorno político nacional que amerite tal declaración? Si es así, me gustaría saber qué sucede.

Lo cierto es que no alcanzo a captar aún cuál sea la real intención de sus palabras. De hecho, todo esto me hace suponer un montón de cosas; para la muestra, algunas de ellas:

Primero, intenta mostrar a la opinión pública el enorme consumo de recursos que implica el proceso de revisión de firmas. Segundo, dispone revelar ciertas conductas que pueden motivar dudas acerca de la transparencia del proceso electoral.

Y por último, denunciar que existe un interés especial de parte de ciertos grupos para que no se postulen candidatos por fuera de las colectividades partidistas.

Aunque no creo en brujas, de que las hay las hay. Además, su posición hace temer que algo se está fraguando a escondidas del pueblo. ¿Quién se beneficiará? Amanecerá y veremos.

¿Existirá efectivamente una lucha de poder al interior de los partidos políticos como dice el registrador, o solo desea allanar el camino para alguno de sus copartidarios?

Aunque sé que las respuestas no se conocerán muy pronto, todo parece indicar que algo turbio se cocina a espaldas de la opinión pública.

No hay duda de que existen personajes que ponen de manifiesto estrategias sucias para entorpecer la actividad proselitista de sus colegas.

No son casos aislados, por el contrario, son situaciones que se vienen presentando desde hace mucho y terminan afectando los intereses de las comunidades más vulnerables.
Generalmente, la selección de candidatos que se hace al interior de los partidos se realiza en función de la riqueza y el caudal electoral que aporta el cacique, y no con base en el peso de las calidades humanas, éticas y profesionales que puedan llegar a caracterizar a los involucrados.

Todo, en el entorno político colombiano, gira alrededor de la ambición y las ansias de poder. Y si hoy, muchos de los que hacen parte de la rosca desean apartarse de ella y armar toldo aparte, permítanles que lo hagan. ¿Cuál es el problema?

No creo que la situación pueda complicarse más de lo que está.

Es más, es posible que algunos candidatos honestos que han sido relegados por la dirigencia corrupta que gobierna desde hace doscientos años, resurjan como el ave fénix y transformen a la Colombia que nos duele.

Las opciones con los mismos de siempre se acabaron. Ahora sólo tenemos dos alternativas: manifestarnos con el voto en blanco en los comicios de octubre, o buscar una opción válida por fuera de la política tradicional.

Es posible que en algún lugar escondido, estén los gestores de la transformación que no han aparecido aún por causa de la conciencia partidista que nos agobia.

Exijamos a los sinvergüenzas que controlan el destino de la gente que favorezcan los verdaderos procesos de renovación, pues no queremos bloques amañados que mantengan cautiva a la población con el sostenimiento de prácticas absurdas.

Si existe una posibilidad de cambio pelemos por ella, y digámosle al señor Registrador que deje tanta alharaca, porque los que llegan podrían tener mejores intenciones que los bandidos que acostumbramos a elegir por filiación.

Publicidad