El Chikunguña de don Felipe

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Escrito por:

Edgar Castro Castro

Edgar Castro Castro

Columna: Opinión

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Pocos días hace que me telefoneó mi amigo cartagenero Felipe Pirela, quien usa este seudónimo para todas sus actividades que tengan que ver con la comunicación pública, ya sea cuando escribe sobre temas literarios o musicales, ya como crítico de cine o como inclemente censor del acontecer gubernamental de Cartagena. Motivaba su llamada el propósito de obtener mi ayuda en un trámite en el que no es muy versado: el financiero. Como no he recibido reparos, supongo que, en lo que pude, disipé sus inquietudes. Aproveché su llamada, pocas veces lo hace, para indagarle sobre su salud.

Fue en ese momento que, al parecer esperando mis demandas, se explayó para contarme los sobresaltos arrolladores que padeció por cuenta del virus del chikunguña, hasta el punto de rogarme que escribiera algo sobre la detractada enfermedad: lo estoy complaciendo.

Me enteró de todos sus padecimientos que afectaron, aún más, su parsimonioso andar y de las excusas a las que recurrió para evitar tantas visitas de amigos a su lecho de enfermo en los últimos días del pasado año y comienzos del actual. Se inventó un falso viaje a Montería para reunirse con un amigo del bachillerato, precisamente para esas fechas; hoy, peco de infidente por considerar que no es algo de vida o muerte, o si la parca estuvo sentada al borde de su catre, por lo contado, creo que ya se salvó. Afortunadamente don Felipe está restablecido del ataque de este flagelo que, aunque en la realidad son pocos los casos de muertes, si vapulea duramente a los infantes y a los ancianos.

Pues bien, de acuerdo con la publicidad y a las consultas realizadas, se indica que el chikunguña o chicunguya es un virus del tipo alfa que se transmite por la picadura de mosquitos del género Aedes, ya sea el Aedes aegypti o el Aedes albopictus, que antes hayan punzado a alguien infectado.

Luego aparece un estado febril que puede durar hasta cinco o seis días, seguido de dolores en todas las articulaciones por la inflamación que ocasiona en las mismas; padecimientos estos que pueden durar semanas, meses y hasta años. Por lo que se recomienda el mayor cuidado con reposo absoluto y la ingesta de abundantes líquidos.

El doctor Jaime Claudio en su 'Manual para el manejo del Chikunguña', señala que en sus más de treinta años de práctica médica no recuerda una enfermedad que haya afectado a tantas personas en tan poco tiempo. Entre las recomendaciones, previa consulta y confirmación de la enfermedad mediante análisis sanguíneo, con el médico tratante, pues puede ser confundida con el dengue, considera tratar en sus inicios con acetaminofén para los malestares de la fiebre y después con medicamentos antiinflamatorios.

Me llama la atención que confía en el uso de antiinflamatorios botánicos caseros como la cúrcuma y el jengibre usados en la India y otros países asiáticos en condiciones de salud que comprenden la inflamación de tejidos blandos como en la artritis y otras enfermedades reumáticas. Ambos vegetales, que además tienen propiedades antioxidantes, son fáciles de conseguir en tiendas naturistas y en supermercados. Para un efecto más potente recomienda la combinación de uno y otro.

Como soy aficionado a los remedios naturistas, he indagado sobre el caso del jengibre y he encontrado que además de antiinflamatorio tiene otras propiedades como ser antiviral eficaz ante la gripe y resfriados, mejorador del flujo sanguíneo, disminuye las migrañas, combate el envejecimiento prematuro, facilita la digestión y, aún más, se dice que previene del cáncer.

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