¡Las cosas como son!

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Escrito por:

Edgard Hernandez Murcia

Edgard Hernandez Murcia

Columna: Opinión

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Esta breve reflexión constituye la opinión personal del autor sobre un tema específico, cuya única intención es despertar el interés de la gente que lo lea sobre un tema que a juicio de quien escribe constituye un problema enorme.

Hoy en día es necesario que tomemos las cosas por lo que son , arrancarle la careta al sistema económico dominante, a ese capitalismo brutal disfrazado de liberalismo, hacer conocer a la población en general de una forma directa y eficaz, la horrorosa realidad que representa ese sistema económico, todas y cada una de las repercusiones negativas que genera cuando es mal aplicado. Y cómo afecta en múltiples escenarios a la sociedad: en lo económico, lo social, lo moral, psicológico, entre otros.

En la actualidad la globalización escribe una nueva historia del capitalismo y de la economía global. Es un proceso extenso y lleno de transformaciones en las relaciones entre las sociedades, naciones y culturas, que derivan en una nueva etapa del capitalismo mundial o capitalismo globalizado.

Con esto se han reformulado los modelos de acumulación de capitales, lo cual produce crisis en los estados que no se acogen a la conformación de bloques o zonas comerciales y económicas supranacionales, donde conceptos como: libre comercio, desregularización estatal, competitividad y privatización se han incorporado al lenguaje cotidiano.

Esto produce una dicotomía en tendencias de evolución: elevados niveles de crecimiento e incremento de la calidad de vida en los países desarrollados y marcadas crisis económicas y empobrecimiento en los países, que no han logrado articularse a las condiciones dinámicas de la internacionalización.

En este contexto Colombia de la mano de sus "brillantes" dirigentes ve como único medio de articularse a esas condiciones, el someterse un poquito más al yugo de nuestro buen amigo del norte, seguramente considerando en sus profundas reflexiones, aquel apotegma que versa "El que a buen árbol se arrima buena sombra le cobija".

De esta forma nos convertimos en uno más de los copiones, en la clase de la economía mundial, fijándonos siempre del que creemos es el que más sabe (U.S.A) y cuando nos califican el profe nos raja.

Esto representa uno de los riesgos del denominado seguidismo, sobre todo cuando ese no es más que una copia mecánica, sin el más mínimo análisis.

Vemos cómo la economía, que tiene vocación pública, pierde su esencia y es tomada por las potencias económicas mundiales quienes de forma tirana, la manipulan a su total conveniencia. Con esto el gobierno se vuelve incapaz en materia regulativa, surge una crisis de desconfianza se debilita la institucionalidad.

Se percibe como las grandes potencias económicas (multinacionales, grandes firmas contables, gobiernos prolíferos en corrupción etc.) recurren cada vez más a sofismas, con el único fin de engañar a la comunidad en general.

En este panorama se hace urgente delimitar las relaciones de lo local y de lo global se debe buscar la consolidación de una globalización, que busque arduamente el bienestar y mejore la calidad de la vida de la mayoría de las personas, se debe actuar siempre con solidaridad y responsabilidad social, los estados deben basar sus relaciones en la reciprocidad para bien de la población en general, no para el bien de unos pocos que resultan privilegiados, ni otorgándole prelación a los intereses de los países "Amigos" y olvidándose de su razón de ser, velar por los intereses del pueblo.

Es que como dice Ernesto Sábato "Al parecer, la dignidad de la vida humana no estaba prevista en el plan de globalización" en nuestras manos está permitir que lo que expresa el célebre autor de El túnel, se convierta en una realidad o no sea más que un recuerdo…

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