Adieu, le métèque!

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alvaro González Uribe

Alvaro González Uribe

Columna: El Taller de Aureliano

Web: http://eltallerdeaureliano.blogspot.com

"Es con mi facha de extranjero, / judío errante y pastor griego / con mis cabellos al azar / y con mis ojos medio abiertos / que hablan de mares y desiertos / y que te invitan a soñar /…/ Y con mi boca que ha bebido / y que ha besado y que ha mordido / sin apagar su sed jamás...". 

Pese a ser un sentimental, nunca había sentido tanta aflicción por la muerte de un artista. El fallecimiento del cantautor George Moustaki me dolió inmensamente, de una manera insospechada para mí. 

Aunque por mi edad no era común, desde muy pequeño empezó mi gusto por Moustaki, pues mi padre era amante de la canción francesa y yo escuchaba su música por los laditos. Luego me apersoné y ponía sus discos y casetes, hasta que empecé a comprar mi propia música.

Georges Moustaki (Giuseppe Mustacchi, Alejandría -Egipto- 3 de mayo de 1934 - 23 de mayo de 2013), murió la semana pasada en Niza a los 79 años a orillas de su mar Mediterráneo. Llevó una vida intensa aunque no escandalosa como la de muchos artistas. Nació en el seno de una familia judía originaria de la isla griega de Corfú, y desde los 17 años se fue a París con su guitarra a "comerse el mundo". Una vez habló de su alergia a las fronteras.

Era de esos cantantes no cantantes; me explico: su voz no llamaba la atención para los gustos refinados, pero era una voz que llegaba profundo, ensoñadora, suave y melancólica, de tono bajo pero no grave, pausado y con un dejo melancólico brotado de sentimientos sentidos, además de sus bellas letras poéticas, algunas comprometidas socialmente. Todo eso me desarrolló una gran compenetración con Moustaki. ¿Será que yo me siento eso que él cantaba?

La canción qué más me llega es "Mi soledad". El siguiente es un gajo de la versión en español que escuchaba y que no aparece en ninguna traducción que yo haya leído, pero es la que recuerdo desde su voz y me aprendí y canto por ahí donde no me oigan: "…Cuando se acuesta junto a mí, / no me deja casi cama, / son tantas noches sin dormir, / con ella cara a cara, / aunque me dé por adorar, a otra cortesana, / será hasta el juicio final, / mi verdadera hermana, / no, no estoy solo jamás, / tengo, mi soledad… (bis, bis ¡y mil veces bis!).

"Le métèque" (1968) es la canción más famosa de Moustaki y siempre la han traducido al español como "El extranjero". Para escribir esta nota pregunté a Odile Bouchard la eficiente directora de la Alianza Francesa de Santa Marta por el significado exacto de la expresión. Odile me respondió textualmente:

"Significa 'extranjero', efectivamente, pero es un término de connotación peyorativa. En la antigua Grecia, se refería a los extranjeros con estatuto de residentes, no tenían los mismos derechos políticos, administrativos, pero participaban en la vida cultural y en la defensa de la ciudad. Se escribe: 'métèque'".

Yo soy un extranjero en mi país, pues desde hace más de seis años vivo en un lugar completamente distinto a mi Medellín, la hermosa ciudad donde nací y que amo profundamente. Por ahí puede ir el asunto…

Es más, hay otra canción que creo se llama "El mar", poco conocida y cuyo disco perdí. "El mar"… en este Planeta uno de mis amores y que hoy me acompaña cara a cara. Recuerdo algo de ella, aunque no estoy seguro de que esta letra sea fiel: "El mar me pasó de tarjeta de visita / un gran mapa del mundo / para decirme te invito, a navegar: / 'Yo tengo en mi manga grandes caballos blancos, / también tengo en mi hombro, algún galeón'…"

Solo basta mencionar cinco títulos de temas de Moustaki para entender la razón de la cercanía de mi alma con ese grande y de mi dolor por su partida: Mi libertad, Mi soledad, El mar, Bahía, La filosofía y El extranjero, conceptos, o mejor sentimientos totalmente caros para mí.

Nos harás mucha falta judío errante, pastor griego. "Adieu, le métèque!".

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