Nuestro sistema democrático

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Escrito por:

Gustavo Hernández López

Gustavo Hernández López

Columna: Opinión

e-mail: gusherlo@hotmail.com

Todos los colombianos que creemos en la bondad de la democracia estamos obligados a preservarla, no podemos ser espectadores de la cosa política sino que nos toca o corresponde poner nuestro pequeño grano de arena para que este sistema de gobierno prevalezca, perdure y se consolide.

Un protagonista de la historia Winston Churchill, un animal político, el mejor Primer Ministro que ha tenido la Gran Bretaña quien jugó un papel primordial y decisorio en la Segunda Guerra Mundial, quien se enfrentó a Hitler y le dijo a su pueblo en esa confrontación bélica que "el sacrificio de los ingleses implicaría sangre, sudor y lágrimas" para enfrentar la guerra; quien es quizás uno de los más brillantes pensadores del mundo, a propósito de la democracia comentaba "con todos los defectos el mejor sistema de gobierno que existía y había existido era la democracia".

De ahí que sea verdaderamente preocupante lo que estamos observando en nuestro país, habida cuenta de que en las actuales circunstancias el Congreso que es la institución democrática por excelencia se encuentre en un total desprestigio frente al mismo pueblo, que los ha elegido.

Cuando la clase política se corrompe como está sucediendo en Colombia, al encontrarse unos cuantos congresistas involucrados en hechos de enriquecimiento ilícito, de manejos indebidos administrativos, de lavado de activos y además en conexión o con vínculos directos o indirectos con los grupos armados al margen de la ley es sin duda porque ciertamente estamos tocando fondo.

Entonces es apenas normal que frente a este panorama de corrupción manifiesta, se pierda no sólo la confianza sino que se llegue a los extremos de rechazar a nuestros padres de la Patria. No es sino observar las últimas encuestas en las cuales el parlamento es una de las instituciones menos respaldada, menos posicionada y de menos credibilidad.

Los electores, o sea el constituyente primario se cansa, se desilusiona y esa decepción origina que no apoye más a las colectividades históricas, a los partidos políticos tradicionales, esto es a quienes encarnan el sistema y ese es el momento propicio para que aparezca para la primera magistratura del Estado un Chávez o un Correa o un Evo y pesquen en río revuelto.

Un buen demagogo y populista confunde, anima y crea expectativas positivas y de esa manera llega al poder. Muestra ríos de miel, de reivindicaciones sociales, de acabar con la pobreza, de ser el salvador. Nunca denota su real ideología, porque no le conviene, dado que si deja translucir su orientación política integral no es elegida su fórmula presidencial. Pero ya en el poder se destapa y se convierte en un dictador. Los ejemplos los tenemos en todo el mundo, pero aquí en la vecindad nos están respirando en la nuca los socialismos del Siglo XX, por no denominarse lo que son, comunistas del milenio. Se disfrazan de candidatos como mansos corderos y actúan en el poder como feroces lobos.

Deberemos en el futuro inmediato, por virtud del entorno político que nos rodea abrir bien los ojos, estar atentos, no bajar la guardia, participar en los comicios venideros, con miras a la elección presidencial, a efecto de no tener sorpresas.

Tenemos el caso de Bogotá, donde triunfó la candidatura leninista de Petro, por causa de la división absurda del establecimiento. El sistema o los demócratas divididos en cuatro candidatos, los jóvenes jugando a la Alcaldía cuando ninguno individualmente tenía chance de ser el burgomaestre. Empero con un 30% de la votación preside los destinos de la capital de la República y como nos suponíamos el balance hasta ahora es absolutamente desalentador y deplorable dada su ineficiencia.

El maquiavelismo es aplicado por el marxismo con gran sentido y realidad: "divide y reinarás". Menos mal que en las elecciones presidenciales no es tan fácil que suceda el fenómeno de Bogotá, por cuanto existe la segunda vuelta, que en un momento dado ayuda a clarificar el horizonte electoral.

Los comunistas conocen a la perfección ese tejemaneje político y esa técnica les ha permitido ganar elecciones y gobernar como lo podemos apreciar en aquellas naciones en que rigen en todos los continentes y América Latina no es la excepción.

Si seguimos matando la gallina de los huevos de oro, con el abuso por decir lo menos de los políticos demócratas, sin un remezón en el modus operandi de estos representantes a las corporaciones públicas, en corto tiempo tendremos que acordarnos y añorar lo extraordinario y edificante que era la libertad de expresión, la libertad de prensa y la libertad de locomoción. Es solamente analizar el significado y la profundidad de ese vocablo. Cuando se pierde la libertad es cuando se valora.

Que importante sería que nuestros políticos vieran un video, que les puede servir de faro guía, el cual recorre el mundo y tiene que ver con los diputados suecos, admirados y respetados por sus compatriotas, quienes contribuyen gustosamente con sus impuestos a la existencia de su Cámara.

En ese corto documental se refleja la austeridad que los caracteriza, no poseen ni secretaria ni asistente, sus apartamentos los más grandes son de 40 metros, lavan comunitariamente su ropa, no tienen ningún vehículo oficial y lejos de tener lujos y prebendas, son como uno más de los conciudadanos, pero trabajando eficazmente para el bien común.

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