¿Hay alguien más serio que Mafalda?

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Escrito por:

José Vanegas Mejía

José Vanegas Mejía

Columna: Acotaciones de los Viernes

e-mail: jose.vanegasmejia@yahoo.es



El humorista y dibujante Joaquín Salvador Lavado recibió el premio Príncipe de Asturias en el 2014. Desde ese momento surgió una duda. ¿No habría sido más justo otorgar ese galardón a la rebelde y contestaria Mafalda? De hecho, uno de los titulares de la prensa internacional de esa fecha decía: “Mafalda, Príncipe de Asturias”.

     La caricatura, en su evolución, ha dado origen a la historieta o ‘cómic’, llamado ‘bande dessinée’ en francés. Aunque esta herramienta periodística se utiliza para ridiculizar a personas o para crear un ambiente humorístico, en el caso de Quino se destaca el carácter filosófico aplicado a situaciones de interés general. No debemos olvidar que la caricatura es la memoria de un país; nos permite atrapar un suceso, a veces imperceptible, y hacerlo visible.

     Los periódicos, por lo general, tienen a su servicio caricaturistas atados a la ideología del respectivo medio de comunicación. Quino no se plegó a esa norma; su independencia se refleja en las profundas reflexiones de Mafalda.

     Quino nació en Mendoza, Argentina, el 17 de julio de 1932. Hijo de inmigrantes andaluces, lo llamaron Quino para diferenciarlo de su tío Joaquín Tejón, pintor y dibujante publicitario. Solo cuando inició sus estudios primarios descubrió que se llamaba Joaquín. Se inscribió en la Escuela de Bellas Artes de Mendoza en 1945. Ese mismo año apareció en Buenos Aires la revista ‘Rico Tipo’, en la cual Quino siempre deseó publicar sus trabajos. En 1949, a la muerte de su padre (su madre había fallecido en 1945) decidió ser dibujante de historietas salpicadas de humor.

     En 1954 el semanario ‘Esto es’ le publicó su primera página de humor gráfico. A partir de ese año, publicó en varios medios como ‘Vea y Lea’, ‘Leoplán’, ‘Damas y Damitas’, ‘TV Guía’, ‘Usted’, ‘Che’, ‘Panorama’, ‘Atlántida’, ‘Adán’, ‘Democracia’ y otros. Quino cumplió en 1957 uno de sus más preciados sueños: publicar en ‘Rico Tipo’. En 1963 se dio a conocer su primer libro de humor: ‘Mundo Quino’, recopilación de humor gráfico mudo. No aparecía todavía el personaje llamado Mafalda.

     ¿Cómo hace su entrada Mafalda al mundo del humor? La empresa Agens Publicidad contrató a Quino para el lanzamiento de una línea de productos electrodomésticos llamados Mansfield; los nombres de algunos personajes debían tener la letra M de Mansfield como inicial. Mafalda era uno de ellos. En 1964 aparece por primera vez Mafalda en el suplemento de humor ‘Gregorio’, de la revista ‘Leoplán’. En 1966 se publicó el libro ‘Mafalda 1’, con las primeras tiras en orden de aparición. El año siguiente salió a la luz pública ‘Mafalda 2’ con el título ‘Así es la cosa, Mafalda’. En años posteriores fueron publicados otros libros hasta llegar a ‘Mafalda 10’, en 1974.

     El premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades lo concede el Instituto Cervantes, dirigido por el académico Víctor García de la Concha. Ese año (2014) estuvieron postulados 22 candidatos de 14 países. Consta de una estatuilla diseñada por Joan Miró y 50.000 euros. Además, el ganador recibe un diploma y una insignia representativa. Quino obtuvo muchos reconocimientos, entre los que destacamos los siguientes: Trofeo Palma de Oro, por el Salón Internacional del Humorismo de Bordighera, Italia, en 1978. Caballero de la Orden de Isabel la Católica, en 2005. Medalla oficial de la Orden de las Artes y las Letras de Francia, en 2012. A pedido de Unicef, Quino ilustró con Mafalda y los personajes de su tira la Campaña Internacional de la Declaración de los Derechos del Niño. Cuando hablamos de Joaquín Salvador Lavado no podemos olvidar que por encima de él ha pasado su personaje, Mafalda, porque “ella intenta resolver un dilema: quiénes son los buenos y quiénes son los malos en este mundo”.

     Una fotografía inolvidable muestra a Quino sentado al lado de la estatua de Mafalda en una banca de la plaza que lleva el nombre de la niña precoz. “Sentí un inmenso pesar al despedirme y dejarla allí, sola, abandonada” —dijo el caricaturista.  

     En la puerta del edificio donde vivió Quino se descubrió una placa con la leyenda “Aquí vivió Mafalda”.



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