Un nuevo trato por los retos

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Carlos Escobar de Andreis

Carlos Escobar de Andreis

Columna: Opinión

e-mail: calli51@hotmail.com

Cuidándome de no caer en las garras del editor, so pena de que este articulo termine en la caneca, me atreveré y echaré a rodar algunas opiniones muy personales, sin sesgo político, sobre lo que considero deberán ser los retos mayores del próximo alcalde de Santa Marta, la ciudad en la que nací, recorrí los mejores años de mi juventud y a la que regresé hace seis, después de cuarenta años por fuera.

La ciudad de la que tengo los mejores recuerdos, a lo mejor rescatables como base o principios de un nuevo proyecto de bienestar y progreso.

Una ciudad unida progresa. No necesariamente que todos profesemos el mismo credo religioso, social o político, pero sí que tengamos el mismo norte. Un objetivo común y unas metas comunes de corto y largo plazo. Sin duda Santa Marta tuvo periodos de progreso y también periodos de atraso que no fueron el resultado de una unidad ciudadana férrea sino de voluntades obstinadas en el cumplimiento de retos colectivos como deberes, ajustados a las realidades del momento y retos privados, individuales y mezquinos, ajenos a cualquier realidad plausible.

Atisbos de unidad las buenas acciones y de pésimo gusto, malestar y rechazo los atropellos de los insensatos. La unidad de fondo a la que quiero referirme, implica la participación de partidos, organizaciones sociales y gremios económicos traducida en unidad institucional y legal de propósitos, principios, reglas y acciones de valor hegemónico, pero con espacio amplio y suficiente para quienes quieran ejercer su derecho a oponerse. Una unidad dinámica, flexible no claudicante, no excluyente. Se me ocurre comunicante, creativa e innovadora.  

A veces pienso que no es posible tanta belleza. Diversos intereses es difícil ponerlos de acuerdo y hacerlos productivos, peor cuando se trata de las pequeñas necesidades de la manzana, del barrio o del sector, del trabajo que realizan, de los deberes y de los servicios que consumen unos y otros. Aprendimos a defender el “primero yo, segundo y tercero”. Luego no es solo apostarle al reto por apostarle y dar una buena impresión durante la campaña, se requiere un esfuerzo descomunal, una gran inversión en cultura ciudadana, pedagogía urbana que considero no es cuestión de días sino de años.

Un fuerte liderazgo podrá lograrlo. Alguien que arrastre, que sea creíble y confiable además de honesto y preparado. Con un propuesta de ciudad clara, que se apoye en los recursos social-económicos, culturales y naturales con los que cuenta el territorio para transformarla en lo que la ciudadanía quiere, un centro potente de turismo, de cualquier turismo, en un complejo portuario multimodal, en una plataforma mundial para el fomento de las tele comunicaciones o como modelo de sostenibilidad ambiental. No sé. Hay que estudiarlo y analizarlo para que sea un proyecto contundente, irrefutable.

Cuan alejados y relajados estamos frente a esta idea de unidad. Las campañas mueven emociones para comprar conciencias. Para los electores no está en juego su trabajo, ni su empleo, ni su salud, su educación, mucho menos su vida. Elegir se volvió un acto simple de la economía de mercado, sujeto a la ley de oferta y demanda, se compra y se vende la posibilidad de gobernar como yo creo que lo debo hacer, para beneficio propio. Nadie puede atreverse a reclamar, aparte de la prebenda, un cupo o un puesto para familiar o allegado. Desestimula harto una situación como esta que dice de las flaquezas de nuestra pobre democracia, más aquí que allá, solo nos resta insistir e insistir hasta agotar el tema de cambiar tratos por retos.

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