En nombre de la paz…

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Margarita Vives Lacouture

Margarita Vives Lacouture

Columna: Opinión

El país ha visto con vergüenza y horror como las Altas Cortes han desplegado todo su poder, para proteger en nombre de la paz, al notorio narcotraficante Jesús Santrich. Luego de los videos conocidos por todos, la Fiscalía había logrado nuevamente su captura  a pesar de la JEP.

Pero, el Consejo de Estado, dentro de un proceso que se le seguía a Santrich de pérdida de investidura, por no posesionarse al estar detenido en esa época con fines de extradición, y argumentando que la detención preventiva era una causal de fuerza mayor, sentenció que Santrich es congresista y, que su no posesión del cargo es atribuible a fuerza mayor, y por tanto justificable para  no quitarle la investidura como tal. Increíble, pero cierto, se dio una nueva definición legal al concepto de fuerza mayor, es decir, que el hecho de estar capturado con fines de extradición es una causal de exoneración o excusa por no ser imputable a la voluntad del detenido. Palabras más o palabras menos, la privación de la libertad por la comisión de un posible delito es una nueva causal de exoneración de responsabilidad. Este pronunciamiento, ha causado el rechazo general, aparte de los salvamentos de voto que hubo en contra de la providencia. Se ha justificado públicamente que las reuniones para narcotraficar  no tienen sanciones legales, se ha justificado que en una misma curul caben dos personas Benedicto González  (posesionado desde el 2.018) y Santrich; ahora falta que Santrich solicite los salarios que ha debido devengar como congresista. Conclusión: Se puede tener investidura en Colombia a pesar de no haber sido elegido y, a pesar de no haberse posesionado.

En ese mismo orden de ideas, la Corte Suprema de Justicia, ratificó que Santrich es un aforado constitucional, avalando de esa forma el esperpento  del C. de Edo, y por ende, su Sala de Instrucción es la  competente del caso, y, como consecuencia su captura por la Fiscalía fue ilegal, ordenando su libertad inmediata. Remate de remates, faltando la cereza del pastel, que lo fue el entierro de las Objeciones presidenciales por inconveniencia, por parte de la Corte Constitucional, alegando que los 47 votos en contra que tuvieron en el Senado, fueron los necesarios para rechazar los reparos del presidente Iván Duque a la ley estatutaria de la JEP.

Los ciudadanos del común hemos apreciado con vergüenza y espanto lo ocurrido en LoCombia, preguntándonos que está pasando? El país está al revés? La respuesta es sí. En Colombia vamos a seguir así, hasta que en un gesto de respeto y dignidad por la Patria, se reconozca que la Democracia fue herida de muerte, cuando se desconocieron los resultados del NO en el plebiscito, en nombre de la Paz. A partir del Acuerdo del teatro Colón y la refrendación del fast track de Santos por parte de la Corte Constitucional, se generó una polarización sin límites y desbordada, que no terminará hasta que haya una verdadera reconciliación  con lo que quiso el país con el acuerdo de paz,  con lo que se impuso a través de Santos, su Congreso mermelado y la Corte Constitucional.

A pesar de todo este caos producto de una institucionalidad que no quiere reconocer y aprender de sus errores del pasado, una voz nos hace un llamado a la a la lógica y a la coherencia: El presidente Iván Duque Márquez defendiendo no solo sus principios, sino los de la Patria, defendiendo a pesar de todo la institucionalidad, como así debe ser y como le corresponde como Presidente de la República. Comparte el clamor ciudadano y la indignación, y no cesará en su empeño de que las cosas se hagan como se deben hacer. Hoy más que nunca me siento orgullosa de haber votado por él. Sabemos que la esperanza no se ha perdido, pues gracias a Dios, nuestro Presidente se mantiene firme en sus convicciones y tarde o temprano Colombia será un país donde todos creamos que la justicia es para todos, en nombre de la Paz.

Publicidad