Cortinas de humo blando

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Ricardo Villa Sánchez

Ricardo Villa Sánchez

Columna: Punto de Vista

e-mail: [email protected]

Es más fácil resolver los problemas, sin acudir a la violencia física. De esta reflexión parte la caja de Pandora.

Si uno le hace seguimiento a los acontecimientos que han puesto en el centro del debate en los últimos meses, para después detener las propuestas y pasar a otra agenda conveniente, en la que siempre aparece un Dr. Jekyll, un Mr. Hyde y un Hood Robin, se ve con más claridad las estrategias de establecer una nueva versión de la política de ‘golpe suave’ o, más bien, del  auto golpe, con ejemplos, entre otros, como la propuesta de IVA a la canasta familiar, la compra de baterías antiaéreas en tiempos de Paz, ampliar los períodos de alcaldes y gobernadores actuales; cuando lo que, como la serpiente emplumada, volaría por las sombras, serían los recortes a la justicia social, el desmonte del Proceso de Paz, la construcción de planes y normas retardatarias, con otras recetas más, para el sueño erótico de las élites de su perpetuación en el poder.

Campañas de desprestigio, acciones judiciales, pérdida de la intimidad, con otras formas de represión que incluyen la manipulación mediática, no sólo mediante encuestas amañadas, sino con las noticias falsas en las redes sociales, para generar una matriz de opinión que le ponga la letra escarlata de corrupto o inmoral al líder que emerja o mediante el bloqueo institucional, la exclusión política, las sanciones administrativas por encima del mandato popular, o la muerte civil, con las perversas bases de datos. En fin, desde lo militar, lo judicial, lo mediático, lo económico ─remember los contratos basura─ y lo político, utilizar todas las formas de lucha para quedarse con todo.

Plan pistola a líderes de base, con la paradoja de que ya no forman gorilas para torturar sino juristas para condenar; gobernabilidad sólo para los gobiernistas; cargas tributarias a los más débiles para que aumente la informalidad, pierdan poder adquisitivo o compren contrabando, y termine el pueblo por resistirse al cambio, ser indiferente o por lamer la bota del opresor; divide et impera con la cooptación de los simpatizantes de movimientos políticos alternativos, o con el entrenamiento de agitadores que rompen las movilizaciones. Desviar la atención de la gente, inoculando ideas de fraudes electorales y de compra y venta de votos de los sectores alternativos; válgame Dios, como si los dueños del gran capital y de los big business, no fueran otros. De manera que se aparenta fortalecer la democracia mediante el no uso de la violencia con acciones que no admitirían críticas, para obtener resultados antidemocráticos.

Ablandar, deslegitimar, en el eficaz ‘golpe blando’, para generar el hecho político de un vacío de poder o de una fractura institucional o de producir un ficticio desencanto hacia la oposición, hacia la movilización social en defensa de la vida digna, a través de generar condiciones de miedo, percepción de inseguridad, hasta el punto de criminalizar a la protesta, de judicializar a los detractores; o en el caso de los dirigentes políticos, anticipando pruebas de supuestos hechos de violencia o de corrupción, o generando rumores, hasta con prejuzgamientos de operadores de justicia; confrontación mediática, batalla jurídica, control administrativo y policial, hasta debates políticos desequilibrados, enfrentando a las mayorías gobiernistas, con las pocas voces de oposición e incitando al rechazo ciudadano.

Bajo la premisa de la defensa de la democracia y la libertad, se mantienen los poderes hegemónicos, en el anhelo de un mundo de la vida homogéneo, proclive a preservar privilegios, a segmentar a la sociedad y a concentrar la riqueza: todo un cóctel de las fases del Jiu-Jitsu político de Gene Sharp que, en últimas, puede lograr el fin perverso de borrar del mapa político los avances, los procesos y los liderazgos de las fuerzas alternativas o sembrar el temor a ejercer la ciudadanía, gozar y defender los derechos y unirse en propósitos comunes esperanzadores. Así, evitar que la multitud despierte y se encauce el descontento ciudadano, hacia las cortinas de humo blando, mientras, por debajo de la mesa, se cuecen las habas. @rvillasanchez

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