En la segunda vuelta, iremos con todo, libres y sin temores

Columnas de Opinión
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Escrito por:

José Noriega

José Noriega

Columna: Opinión

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“Una mentira repetida adecuadamente mil veces, se convierte en una verdad” (Joseph Goebbels  – Ministro de la propaganda Nazi)

Después de la tempestad viene la calma, es lo que el común de la gente dice cuando ocurre una catástrofe y las ilusiones se decantan sobre lo que habrá de ocurrir para volver a la normalidad, pero ello no siempre es cierto y la muestra más vehemente la vive la sociedad colombiana como consecuencia de los resultados de la primera vuelta y a partir de ahí se vislumbra el despeñadero en que el que estamos cayendo todos, porque la polarización absurda y ridícula de algunos pretende hacernos creer lo que no es cierto.

Desde que se conocieron los resultados salieron a relucir posiciones estúpidas y retrógradas de algunos sabiondos que siguen pensando y creyendo que esa recua y caterva de ignorantes que ellos denominan pueblo continúa con la cabeza repleta de aserrín y no piensa, posición que tendrán que replantear porque se pueden llevar tremenda sorpresa para la segunda vuelta electoral en donde saldrá a relucir qué tan estúpido es el pueblo elector si, como pienso y ha dado muestras, ha despertado de ese marasmo social y ha decidido ponerse las botas y el uniforme de ciudadanos sensatos y objetivos y enfrentar a esos vagabundos politiqueros de siempre que quieren seguir administrando la patria como si fuera su finca.

Da verdadera tristeza y vergüenza que algunos de los que aspiraban a regir los destinos de la patria y fueron derrotados inmisericordemente en la primera vuelta, en lugar de ofrecer su ayuda para la construcción de una nueva Colombia, –en donde quepamos todos y con justicia social–, salgan a declarar que apoyarán el continuismo y la corrupción y de esa manera seguiremos en las mismas, con los mismos problemas y sin ninguna solución, mientras los otros, quienes decían no tener compromiso alguno, se desbocan y deslenguan declarando que votarán en blanco, porque ninguno de los dos pretendientes les satisface, y es ello la más grande cobardía de unos que se autodenominan líderes y cuando se les requiere de su apoyo y fortaleza, entonces sacan el cuatro letra y siguen aplicando la teoría del meimportaunculismo.

Por un lado tenemos al candidato marioneta, ese mismo que insiste en decirle a los ignorantes y pusilánimes que no será un títere del patrón ni seguirá al pie de la letra las indicaciones del ex emperador…cito, ese narciso que no ha entendido que es imperativo hacerse a un lado, sino que continúa queriendo estar al pie de la mijarra para conocer de primera mano cualquier investigación en su contra y ripostar de una en las redes sociales, desconociendo que con ese comportamiento pendenciero e incontinencia verbal ha sido el gestor de esta polarización absurda en la que está sumida la patria y que, al parecer, habrá de seguir así por tiempo indefinido, sin importarle que, como bien lo dice el escritor Fernando Vallejo, vayamos directo al despeñadero.

Este candidatico se cree revestido de una grandeza que deriva de sentirse el ungido por el mesías, el gamonal y capataz de las alpargatas de plástico y no quiere darse cuenta que la patria necesita de otros líderes que gobiernen para todos y no para un minúsculo grupúsculo que ha desangrado a la patria con sus posiciones cleptócratas y que de manera vergonzosa han sumido al país en lo que somos hoy.

Por ello y aun en contra de los oráculos que quieren influenciar de manera absurda en el elector primario, se presenta una propuesta diferente y acorde con las necesidades del momento y con justicia social para restaurar las insatisfechas y múltiples precariedades y de ello ha dado muestras fehacientes de incorruptibilidad y pensando siempre en la población más necesitada, tal como lo hizo en la capital de la república en donde, muy a pesar de tener en contra a la gran prensa, logró partirle el espinazo a la desigualad y cambió la forma de pensar de los ciudadanos y hoy en día se ha dado un despertar político que tiene arrinconado y aculillado al establecimiento gubernamental que ha apelado a cuanta trapisonda y mendacidad se le ocurre con tal de atajar al fenómeno electoral y político del momento, el ciudadano que está preparado para tomar las riendas del poder y enrutar la patria hacia una capitalismo más democrático e incluyente para ver si podemos salir de esta absurda inequidad en la que llevamos  tantos años y sólo lo conseguiremos votando por el candidato de la Colombia Humana, ese cuyo programa de gobierno tiene inmersa la solución a tantos inconvenientes y problemas sociales que corroen a la patria. Así que, piénselo muy bien y no se deje enredar, no trague entero y vote de manera libre y sin temor.

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