¡Ahora que nos echen uno de Condorito!

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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

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Se afirma en las redes sociales que la izquierda ha podido gobernar con mucho éxito a Uruguay y Mujica es el ejemplo de mostrar.  Mágicamente se llega a la conclusión de que los cuatro candidatos de la izquierda podrían replicar la experiencia en Colombia.

Están comparando peras con manzanas porque una cosa es ser alcalde en Dinamarca y otra serlo en Cundinamarca.

Mujica no es responsable de la buena hora de Uruguay, aunque si hay sido el que mayor provecho ha sabido sacarle sin importar que es un logro de muchos.  Nunca se ha tomado el trabajo de corregir a sus equivocados adoradores para no dar al traste con el mito.  Uruguay lleva décadas caminando en esta dirección.  Por ejemplo, desde hace más veinte años han venido construyendo una fuerte industria en tecnología informática.  Cuando trabajé en ese sector, ya Uruguay comenzaba a posicionarse bien.

No podemos comparar a Uruguay con Colombia.  Uruguay tiene una población de aproximadamente 3,5 millones de personas, una clase media educada, estaciones opuestas a las del Hemisferio Norte, lo que le permite, al igual que Chile, Argentina y Brasil, asegurar mercado para su agroindustria.  Adicionalmente, Uruguay tiene uno de los destinos turísticos más apetecidos del Jet set internacional, Playa del Este, por las mismas razones de clima, y ni que decir, que Uruguay no ha tenido un conflicto armado como el de Colombia ni los problemas de narcotráfico y terrorismo.  Para que nos vayamos entendiendo, el gran presidente Pepe Mujica, no daría la talla en Colombia ni como alcalde menor de Soacha.

Si fuera cierto que los candidatos de la izquierda pueden hacer las maravillas de Mujica, ¿por qué no las hicieron?  Hablemos de los dos que suenan y truenan.  Petro fue alcalde de Bogotá, poblacionalmente más del doble de Uruguay, y la destruyó.  Su Plan de Desarrollo titulado Bogotá Humana tuvo pocos logros y dejó una ciudad sumida en el caos y vuelta nada.  Según la Veeduría, al concluir su mandato, de las 33 iniciativas que comprendían el plan, ejecutó 19 de ellas; supuestamente, solo cumplió con un poco más del 50% de sus promesas.  Las que cumplió tienen que ver con asistencialismo, y es que girar subsidios es lo más fácil.  No hizo nada por lograr la sostenibilidad de las erogaciones mejorando la competitividad de la ciudad.  Muchos de los problemas que tiene Peñalosa obedecen a que no se hicieron las inversiones requeridas.  Los bogotanos que viven diariamente la ciudad insegura y destartalada que dejó Petro son la mejor evidencia, más allá de veedurías o cifras discutibles. 

Fajardo fue alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia.  Medellín ha sido siempre una de las ciudades de mostrar en Colombia, a pesar de los conocidos problemas.  Siempre es fácil lucirse remando rio abajo; esto para decir que hizo una alcaldía decente, lo cual no tiene mucho mérito.  Nada así que digamos: !que bruto!  Sin embargo, como gobernador la historia es otra.  Antioquia tiene casi el doble de los habitantes de Uruguay, y Fajardo quebró a Antioquia y le quitó el grado de inversión colocando irresponsablemente en riesgo la posibilidad de obtener créditos.  El susodicho se defiende diciendo que el invirtió en educación, y por ser la educación un fin loable, el despropósito está plenamente justificado.  Fajardo sabe perfectamente que los cambios estructurales que produce la educación se dan en una línea de tiempo larga  y con esfuerzo sostenido.  Las mejoras son incrementales y por tanto no tiene sentido invertir desmedidamente en un área cuyos resultados serían los mismos con mucho menos inversión, sobre todo en lo concerniente al desarrollo de los decentes que requiere una economía.  Si no se tienen los docentes idóneos, es ilógico malgastar los escasos recursos en infraestructura.  Ensilló la bestia antes de comprarla.  Es evidente, que Fajardo como gobernador de Antioquia no tuvo ni los objetivos ni las prioridades claras. 

Si Petro y Fajardo no pudieron con lo poco, ¿qué hace pensar a sus seguidores que podrán con lo mucho? 

Es sano entender proporciones y contextos para no dejarse enredar por propaganda política pagada sin fundamento alguno.

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