El reto del componente tecnológico

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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com

Esta semana entré a un restaurante McDonalds, y para sorpresa mía, noté que había cuatro estaciones en las que los clientes pueden ordenar sin necesidad de contacto humano. También fui al primer supermercado de Amazon bajo el modelo Whole Foods 365, que intenta ser un supermercado de bajo costo.
Originalmente Whole Foods era, todavía es, una cadena de productos orgánicos de alta calidad que tiene como mercado objetivo a las personas de altos ingresos. Esta cadena fue recientemente comprada por Amazon, que intenta hacerla asequible a otros segmentos.
El cambio de los hábitos consumo como consecuencia de la llegada al mercado laboral de los milennials y de nuevas tecnologías informáticas, han puesto contra la pared a muchos negocios. En ciertos sectores, como los de comida rápida tipo McDonalds, el incremento del salario mínimo a niveles de 15 dólares por hora, ha sido suficiente para persuadir a la compañía de incluir en sus operaciones componentes tecnológicos que le mejoren la rentabilidad y mantengan o mejoren la parte operativa.

Los hábitos de compra de las nuevas generaciones han llevado a que las tiendas tradicionales, los centros comerciales tradicionales estén siendo cosas del pasado, y en el mejor de los casos ventanas de exhibición. Las compras se hacen en línea y las mercancías pueden devolverse sin problema. Las nuevas generaciones crecen en un mundo virtual relacionalmente de bajo contexto; es más podría afirmarse que son temerosos del contacto con personas extrañas, y por esto operan casi que exclusivamente en el mundo virtual. El alto contexto quedó relegado a las generaciones viejas y a las culturas que no tienen la habilidad o el deseo de adoptar las últimas tecnologías. Por ejemplo, el McDonalds al que entré está situado en un vecindario mayormente de hispanos. Me quedé un tiempo a observar quienes hacían compras utilizando los kioskos, y casi ningún hispano lo utilizó a pesar de que el kiosko tiene las instrucciones en español.
En este nuevo mundo, Amazon es el rey, y mientras todos los otros negocios están recogiendo operaciones, Amazon las está expandiendo. Mucho crecimiento orgánico y mucho crecimiento producto de adquisición de nuevos negocios. Por esto no es de extrañar que Jeff Bezos sea el hombre más rico de la historia. Falta ver si en algún momento, las autoridades antimonopolio ven este imperio como la formación de un monopolio y le caigan encima.

El efecto disruptivo de lo comentado es grande. Cada vez es más claro que ciertos trabajos van a desaparecer por completo, y que esto va a generar desempleo. Estamos muy cerca de que los robots reemplacen a los humanos en muchas profesiones y tareas. Claro que el impacto es más grande y más acelerado en el mundo desarrollado, pero el proceso de sustitución de mano de obra podría ser mucho más traumático en el mundo en vía de desarrollo, ya que nos caracterizamos por dar grandes saltos en términos de adopción de tecnología. Nos saltamos pasos intermedios, lo que dificulta la adaptación.

La velocidad de la obsolescencia de las competencias y destrezas de la fuerza laboral se ha acelerado exponencialmente, y hoy no tenemos modelos eficaces para reentrenarla. El impacto social es que cada vez más rápido los sectores que utilizan mano de obra no calificada pueden prescindir de ella, empujándola a trabajos con paga menor y desmejorando la calidad de vida. El componente tecnológico en las operaciones y la automatización está colocando a las sociedades en una encrucijada. Los robots no pagan impuestos ni comen ni compran carros ni casas. El modelo capitalista fue diseñado para que el trabajador a su vez consumiera, y este círculo virtuoso es el que ha permitido la supervivencia del sistema. Pero si los que producen no consumen, y los que pueden consumir no tienen como, el modelo fracasa. Es claro que el empleado tiene hoy que ser autodidacta y actualizar sus competencias permanentemente. No hay una fórmula mágica que garantice que las competencias y destrezas que se están enseñando hoy en las universidades e institutos tecnológicos serán relevantes al momento de graduarse. Hay que repensar todo el modelo educativo y de formación de talento humano si queremos mantener vigente el sistema capitalista, edificado sobre el consumo.
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