Inequidad educativa o manual para fabricar pobreza

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Escrito por:

Edward Torres Ruidiaz

Edward Torres Ruidiaz

Columna: Opinión

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El Sena es la estrategia del Estado para llevar educación superior a las regiones de menores recursos. Pero mientras la mayoría de departamentos del país llevan el Sena a los municipios más alejados, en el Magdalena los dos centros de formación del Sena están en Santa Marta y ahora, cuando se programa construir un tercero, también será para Santa Marta. Una completa injusticia e inequidad con los otros veintinueve municipios de ese departamento.


Como nos informó el director del Sena Magdalena en el debate en la Asamblea esta semana, la inversión en infraestructura del Sena será de $29 mil millones aproximadamente, $14 mil de los cuales se irán a mejoramiento de la sede de Gaira y $15 mil millones más a la construcción del nuevo Centro de Formación en Gastronomía, Hotelería y Turismo, el tercero para Santa Marta, otro más. Queda así anulado por el Sena el Centro de Formación que iba a construirse en el municipio de El Banco, prometido por el gobierno departamental el año anterior y para el cual el Alcalde de ese municipio había ofrecido el lote. Se cancela también cualquier posibilidad para las demás subregiones excluidas durante décadas de los beneficios del Sena.

Recordemos que en Santa Marta también se centralizan las dos sedes de la Universidad del Magdalena, la Esap y cuatro universidades privadas, mientras los alejados municipios apenas pueden acceder a programas semipresenciales o a distancia, además de su participación minoritaria en los cupos y beneficios de la Universidad del Magdalena respecto a la capital y hasta de otros departamentos.

En los demás departamentos de Colombia no se usa esa política excluyente. El Sena de Antioquia descentraliza seis de sus centros de formación a los municipios más alejados, en Maicao y Fonseca funcionan dos de los cuatro que posee La Guajira y en Santander siete de los ocho centros están en los municipios distintos a la capital. Esos departamentos también descentralizan sus universidades públicas. Bolívar es el único departamento que copia la inequidad del Magdalena ubicando sus cuatro centros de formación en el entorno de Cartagena.

El resultado de esa política inequitativa son las diferencias extremas entre los indicadores de cobertura universitaria de Santa Marta del 77% en comparación con el exiguo 1% de los restantes 28 municipios. En cambio en aquellos departamentos que descentralizan sus Universidades y el Sena, las diferencias entre la cobertura de los municipios y la capital no son tan inmensas: En Antioquia los demás municipios registran coberturas del 10% y alejados municipios como Apartadó del 42% y en La Guajira la capital  registra 49% de cobertura frente al 14% de los demás municipios.

Irónicamente ambos centralismos, el de Bolívar y Magdalena, afectan a la misma población que es la Depresión Momposina, uno de los cuatro clusters de pobreza más persistentes de Colombia, con nivel de pobreza NBI del 70% frente al 27% de las dos capitales departamentales. Lo uno es la consecuencia de lo otro. A quienes quieran investigar cómo se fabrica la desigualdad y la pobreza, allí tienen ese vergonzoso caso.

Pero ¿qué soluciones se pueden plantear? El Sena puede vender parte de las 100 hectáreas del Sena de Gaira que no se utilizan, hoy altamente valorizadas, recursos suficientes para construir cuatro Centros de Formación, uno para cada subregión del Magdalena (y aún quedarían vueltas), propuesta socializada alguna vez por Álvaro Ordoñez. Y la Gobernación del Magdalena debe imitar el ejemplo de la Gobernación del Cesar que va a construir en los municipios con recursos de regalías cuatro sedes que va a administrar el Sena. Siempre ha habido los recursos. Quedamos a la espera de la decisión.
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