Las cosas como son

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Manuel Vives Noguera

Manuel Vives Noguera

Columna: Opinión

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Nunca sabremos para qué escribimos, quizá sea por la enfermedad de permear las almas de los mortales con un poco de nuestras ideas, y si de ideas se trata podríamos decir que he sido un soñador del hiperurano, pensando erróneamente que puedo cambiar el mundo, claro está que no soy el mesías, en reiteradas oportunidades he mostrado con tinta los postulados más urgentes de la agenda de necesidades de mi pueblo, sin embargo, eso no rendirá ningún fruto, pues tal semilla no crecerá, porque el suelo político de Santa Marta es árido y podemos decir que las buenas ideas tienen finales de sangre o de indiferencia,

dar mi vida por mi ciudad no sería un problema en tanto que estoy dispuesto ya que entiendo que la vida no es eterna y estoy seguro de mi tranquilidad espiritual, a cambio sólo pediría que mis ideas y mis cometidos no mueran conmigo, lo que no pasará. No tengo que ser yo el que tome la bandera del liderazgo y si pudiera lo haría, debo decir que me esconden tras la oscura sombra de quien no me ayuda, pero que si me pesa.

Quizá todo cuanto escriba sea letra muerta o tal vez no, puede que yo nunca lo sepa. Somos de cierta manera una sociedad que se ha hecho acreedora al presente que tenemos, al pasado que recordamos y al futuro que viviremos, somos quienes mal hemos labrado el camino que recorremos, hemos votado mal y lo seguiremos haciendo, hemos pensado con los bolsillos y hemos elegido sin el corazón. Cerca están las elecciones y la ignorancia nuevamente llega a su máxima expresión, la bonanza de los goleros de la política y la corrupción están olfateando la pudrición de un pueblo que está a las puertas de vender su alma al diablo como siempre lo ha hecho, cuidado con los colores que el diablo se viste de muchos.

No podré ser específico pero seré fuerte como siempre lo he sido, son momentos de tristeza porque no he podido y de pronto no pueda cambiar el destino de mi tierra, no he logrado la sonrisa del triste, la tranquilidad del desamparado, no he logrado calmar el hambre y la sed de mi pueblo, y aún peor no siento poder hacer que los samarios entiendan la importancia de asesinar la ignorancia y la indiferencia que acechan cada dos años y que silenciosa carcome el presente y el futuro de Santa Marta.

No podemos, ni sabemos escribir, mucho menos leer, pensar es un absurdo y casi ya no podremos creer. Ruego que entiendan las palabras de esta alma moribunda y no la mía, la de Santa Marta que a gritos pide un buen gobernante y sé que llegará, uno que represente de verdad la voz del pueblo, que encarne la problemática social y que desnude los nidos de corrupción donde algunos sujetos sean enquistado en el poder durante toda su vida.

Que quede claro que es posible que no sea mi intención participar en política y que no estoy hablando de mí, porque es casi imposible que alguien como yo acceda a tan alta dignidad como lo sería la Alcaldía, eso está reservado sólo para aquellos dispuestos a obedecer a un oscuro servicio, con sus debidas excepciones, dado que llevo conmigo un lastre invisible que me hunde al fondo antes de empezar a navegar y no precisamente en las elecciones, quizá los partidos que tanto he atacado por su carencia de fundamentos sociales e ideología ahora me cobran lo que abiertamente les he hecho saber, pero ellos como yo tenemos nuestros días contados, mas yo dejaré mi cuerpo y se me recordará por mis ideas.

He decidido hablar un poco de mi dado que los lectores mal me juzgan y hasta a mi sexualidad se refieren tras el manto del anonimato por falta de valor a decir quienes realmente son, que quede claro soy un hombre decente aunque no lo crean y espero que me juzguen por mis palabras y no por extrañas especulaciones. Finalmente no queda más que decir que nadie me representa y a nadie represento más que a mí. Esto es sólo un abrebocas puede ser que después si sea específico, pero han de definirse aspectos relevantes.

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