¿Insubordinación de la derecha en el Vaticano?

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Escrito por:

Arsada

Arsada

Columna: Opinión

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En relación a lo que viene sucediendo al interior de la Curia romana, se puede decir que si bien no se trata de un cisma, ni mucho menos de un conato de división universal al interior de la iglesia, estas bolitas de nieve cuando comienzan a rodar, nadie sabe en qué pueden terminar.


Recordemos que no es la primera interpelación que le hacen al papa Francisco, en este año, en julio, 45 teólogos y eclesiásticos enviaron una misiva al Colegio Cardenalicio en donde también pedían aclaraciones al Papa.

La comunidad católica mundial sabe que, la línea ideológica identificada como de derecha o conservadora viene sosteniendo que, la orientación asumida por el papado sobre las familias y los divorciados no solo son sacrílegas, sino que además podrían considerarse heréticas en tanto que tienden a relajar las normas morales en detrimento de los fundamentos de la iglesia.

Y así lo expresan de manera pública cuatro cardenales, tres retirados y uno sin funciones específicas al interior del Vaticano, pero muy crítico del Papa latinoamericano, quienes le escribieron al papa Francisco, cuestionándolo por su exhortación apostólica Amores laetitia (“La alegría del amor”), documento que hacen público después, según ellos, de esperar dos meses por una respuesta del Pontífice que nunca llegó.

En cambio, al parecer, sí les llegó una comunicación que el Papa enviara a los obispos de Buenos Aires, en la cual les manifiesta que dado el caso de existir factores que llegaran a limitar la “responsabilidad y culpabilidad” del divorciado, entonces “la Amorislaetitia abre la posibilidad del acceso a los sacramentos de la reconciliación y la eucaristía. Dicho de otra manera, el Papa manifiesta que no cambia la doctrina, sino que abre las puertas para que los obispos, teniendo como fundamento el entorno cultural nacional y local, actúen en consecuencia.

Lo anterior, además de los aspectos relacionados con la homosexualidad, la educación sexual, la inequidad económica y la responsabilidad frente el cambio climático, entre otros, son temas que se han convertido en puntos de profunda divergencias entre el Papa y los sectores de derecha al interior de la iglesia.

Ahora que, la carta que acaba de enviarle la Presidenta de la Asociación Madres Plaza de Mayo al papa Francisco, sobre la situación político-social de Argentina, es realmente una verdadera papa caliente por donde se le mire. En ella, además de pedirle perdón por el envío de la misma, también le solicita la ayuda con sus palabras, puesto que ellas tienen una gran recepción en el pueblo y este las necesita.

En esa carta que acaba de ser publicada, la señora Hebe de Bonafani, le escribe: “La violencia institucional crece en los barrios pobres, sobre todo. El pueblo tiene miedo, la mentira es moneda corriente todo el día, todos los días, en todos los que gobiernan”. Más claridad, imposible. Todo apunta a que la jerarquía eclesiástica argentina guarda un silencio cómplice.

¿En qué terminará toda esta problemática ideológica que se ha desatado al interior del Vaticano? Nadie lo sabe; lo cierto es que al igual que el resto de las instituciones planetarias, la iglesia católica se encuentra en una profunda crisis que se viene notando en el voluminoso número de fieles que a diario se retiran de ella para integrarse a sectas protestantes, con una facilidad que impresiona y también desconcierta.
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