Jornada por la igualdad de género

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Ignacio Pareja Amador

Ignacio Pareja Amador

Columna: Reflector Mundial

e-mail: reflectormundial@yahoo.com.mx

Twitter: @Nacho_Amador 

Ayer 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer, una iniciativa que empezó en Dinamarca hace poco más de cien años, y que ha sido reconocida como una meta global.

Naciones Unidas, con la venia de los países del mundo se ha comprometido a efectuar programas, recomendaciones e iniciativas que buscan darle un lugar de igualdad, respeto y dignidad a las mujeres del mundo.

De esta forma, en el seno de la Asamblea General se creó en julio de 2010 la UNO Mujer, un organismo de alcance global que trabaja para procurar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. Éste es presidido actualmente por Michelle Bachelet, quien fuera presidenta de Chile de 2006 a 2010.

Sin duda alguna, el Día Internacional de la Mujer es una fecha oportuna para comenzar a generar un espíritu nuevo en las sociedades modernas, donde hemos procurado rebasar algunas fronteras culturales-tradicionalistas, para crear nuevos espacios de participación de las mujeres en todos los foros de la vida social.

Como todo cambio de estas magnitudes, no podemos decir que éste será de golpe o radical. No, esta vanguardia social más un proceso, donde se pretende alcanzar un equilibrio en las participaciones de la mujeres en la vida política, social, cultural, deportiva, administrativa, etc., de nuestros países.

Además, desde la Declaración del Milenio, suscrita en septiembre del año 2000 por 187 países, se ha pactado que varios de los Objetivos de Desarrollo del Milenio sean justamente para mejorar las condiciones de vida de la mujer en materia de salud, desarrollo e igualdad.

En este sentido, quienes pactaron cumplir esta meta para 2015 se comprometieron a procurar un respeto irrestricto por los Derechos Humanos (DH) de las mujeres alrededor del mundo; ampliar su legislación para promover que los mandos altos y medios de los entes públicos y privados sean ocupados también por mujeres; e incluso se implementaron -las cuotas de género-, donde se conmina al Estado a tener una representación mínima de mujeres en los congresos y administraciones, con el fin de brindarle mayor representatividad al género femenino.

Pese a los avances de estas iniciativas, podemos observar que aún con todas estas buenas intenciones, nuestra comunidad global tiene grandes pendientes con las mujeres.

En febrero del presente año la Presidenta de la ONU Mujeres sostuvo que la mayoría de pobres del mundo pertenecen al sexo femenino, sufriendo en mayor medida la falta de acceso a servicios básicos, además de tener menores salarios que los varones. De igual manera, de acuerdo con el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem) "Al menos una de cada tres mujeres en todo el mundo ha sido golpeada, coaccionada sexualmente o ha sufrido otro tipo de abuso en su vida".

Estas no son las únicas penosas situaciones a las que se enfrentan las mujeres, ya que al ser un grupo vulnerable suelen verse afectadas por los altos índices de violencia, por actividades del crimen organizado como la trata de personas, la extorsión, los asesinatos, etc. Además de tener que encarar también cuestiones de costumbre como los matrimonios por conveniencia, la dote e incluso el negarles voz y voto en las asambleas locales por motivos de "usos y costumbres".

Los anteriores son temas que obstaculizan esta meta global, cuyo principal objetivo es lograr la equidad, igualdad y el respeto mutuo entre hombres y mujeres.

Debemos aprovechar este día para madurar la conciencia de quienes profesamos el idealista principio de la igualdad, somos nosotros quienes podemos hacer la diferencia, dejando en claro a las nuevas generaciones que nuestra sociedad es capaz de adaptarse a los cambios que la colectividad global exige.

Quizá por designio natural somos físicamente distintos, pero por una convicción meramente racional y humana debemos vernos como iguales por el bien de nuestras sociedades y por el sano progreso de nuestra especie.

Esta columna la dedicamos a aquellas extraordinarias mujeres que ocupan un rol preponderante en nuestra sociedad, sin distinción de labores: mujeres artistas, policías, médicos, periodistas, mujeres que nos cuidan, que legislan por nosotros, que están en las casas, oficinas, en las universidades, que han luchado por esa condición de equivalencia de la misma forma que han peleado por más oportunidades para su desarrollo íntegro.

Este es un homenaje para todas aquellas que comparten este hermoso planeta con nosotros en igualdad de capacidades, pues somos complementarios y recíprocamente necesarios para la supervivencia. Sin necesidad de diferenciación alguna, somos juntos la especie humana.

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