La madre del siglo

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jorge García Fontalvo

Jorge García Fontalvo

Columna: Opinión

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Como cada martes lo hago, muy temprano me senté frente al ordenador intentando escribir algo agradable que me permitiera llegar a los lectores de EL INFORMADOR el día jueves. Sin embargo, después de largo rato, la hoja del procesador de texto que se abre en la pantalla continuaba en blanco.

Temas como: las locuras del presidente Santos y los supuestos enemigos de la paz; la corrupción enquistada en el aparato estatal; las torpes actuaciones de algunos alcaldes colombianos -entre ellos el de Santa Marta que al estilo Chávez-Maduro movilizan a miles de ingenuos para promover proyectos políticos envenenados que aportan poco al desarrollo de los pueblos-; y otros de discusión frecuente en el ámbito de la opinión pública era lo único que me venía a la mente.

Enclaustrado en ese ciclo vicioso que distorsiona el pensamiento decidí levantarme de la silla y esperar un poco más. Estaba seguro que en cualquier momento algo diferente llegaría a mí, y así sucedió. El milagro ocurrió antes de que me apartase del computador.

Por arte de magia me encontré con una noticia que exaltaba el espíritu recio de la señora Toya Grahan: madre de un joven de dieciséis años a quien ella, hace un par de días, apartó de los disturbios que se desarrollaban en Baltimore y a empujones lo llevó a casa.

Qué bueno, -pensé yo- cuando leí la noticia. Todavía, aunque no lo podía creer, existe ese tipo de mujeres que pelean valientemente y dan la vida por sus hijos.

No es exagerado lo que sale de mis labios, aún existen madres como la que Dios alguna vez me regaló. Sí, en el mejor sentido de la palabra, una madre intensa como la de Baltimore me tocó a mí, por fortuna. Bendito sea mi Dios por lo que me dio.

Qué bueno sería que todas las madres del mundo retomaran la posición que nunca debieron abandonar. La posición dura y recia que adoptó la madre del año, o tal vez, la actitud que asumió frente a sus hijos la mujer que en este momento se encuentra relegada en una sala de cuidados intensivos en una clínica de Santa Marta.

También nosotros deberíamos asumir el rol que nos corresponde como padres de una sociedad que necesita un cambio radical. Nosotros, los padres modernos, deberíamos ser como Toya Grahan o como la madre que conozco.

Pero no, infortunadamente, gran parte de los hombres y mujeres de hoy olvidamos las responsabilidades que nos corresponden como padres. No existe corrección para los hijos y por eso, ellos se pierden.

Porque quedan pocos padres con ese temperamento e integridad el mundo se desmorona poco a poco.

Ahora me pregunto preocupado, por qué quería insistir con temas tan despreciables como los que mencioné anteriormente, cuando existen tantas cosas que nos devuelven la esperanza. Qué bueno que no lo hice.

Al carajo la política, la corrupción, la demagogia, la violencia, el terrorismo y todo tipo de prácticas insensatas que atropellan la sana convivencia. Ya tendremos tiempo para hablar de ello. Pero ahora, aplausos por montones para las madres que construyen un mundo mejor con base en el amor y la dedicación.

Este artículo es un sentido homenaje a las madres sufridas del planeta. Arriba Toya Grahan, la madre del año. Arriba las madres del mundo y arriba mi madre, la mejor madre de la historia. Estoy seguro que muy pronto estará nuevamente al pie del cañón cocoteandome como lo hacía cuando era niño.

Feliz día para todas y que el Dios de los cielos siga moviendo su corazón para que puedan hacer de este mundo, un mundo mejor.

Mil y mil bendiciones en su día. Dios compensará sobremanera su buena obra. Y donde estés, feliz día Mamá.

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