Las cosas cambiaron en el segundo semestre

Titulares para agosto de 1968.

Sopla Ciclón
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¿Qué está pasando en el Unión Magdalena? Era la pregunta sin respuesta que se hacía la fanaticada del equipo que para el segundo semestre del 1968.

“Nadie se explica qué ha pasado con el gran campeón de la apertura. Tal parecer que la conquista del título ha servido para que algunos jugadores tengan pretextos para solicitar más dinero al club samario”, exponía la prensa local en ese entonces.

Según los comentarios al no complacer en sus pretensiones, los jugadores vinieron faltando a los entrenamientos y desobedeciendo órdenes técnicas o en el peor de los casos, hacerse el lesionado para no poder jugar.

La noticias iban estaban relacionadas con los conflictos por parte de los extranjeros como ‘Pipico’, quien hizo un viaje de imprevisto; los desplantes hechos por la ‘Homiguita’ Quiñones y los problemas por el temperamento de Obdulio Torres, sumado a la falta de condición física del brasilero Odacyr, entre otros casos.

Actúan los directivos

La noche del martes 6 de agosto de 1968 fue determinante. Los directivos del cuadro samario se reunieron antes del partido que venciera en condición de visitante frente a Deportes Tolima.

La razón era la de analizar el ‘mal ambiente’ que se percibía en las toldas ‘bananeras’.

Como “serios problemas” estaba considerada la situación y en la que involucraba la nómina, que venía presentando deficiencias  en los entrenamientos.

“Hay algunos que subestiman la física y cuando les toca hacerla, aducen excusas para no concurrir a los entrenamientos”, expresaba un directivo entrevistado por EL INFORMADOR.

Entre las medidas tomadas, además del llamado de atención para algunos jugadores, estaba la estricta vigilancia a la rutina de ejercicios diarios en los entrenamientos. “El jugador que no cumpla en forma responsable con su trabajo será sancionado en un principio, pero si persiste, será dado de baja sea quien sea”, según afirmó el dirigente del club.

“No podemos seguir perjudicándonos con jugadores que quieren hacer lo que le da la gana”.

“desagraciadamente el aficionado no ve sino en la cancha. Ignora qué clase de personas son las que tenemos”, refiriéndose la directiva a cuatro jugadores a los que consideraban ‘problema’.

Los cronistas deportivos de entonces referían también a la necesidad de los valores de la tierra dentro del club, pero había casos en que los mismos samarios se oponían a ello. “El club están siendo todo lo posible por vincular a sus divisas a nuevos valores del futbol samario. Desgraciadamente la gratuita antipatía, que es un fenómeno psicológico difícil de entrañar, está tejiendo, como siempre, por parte de elementos que se dicen ser samarios y deportistas, sus maquinaciones anti-samarias con el fin de que algunos de esos muchachos no se vinculen a la institución”.

La columna ‘Hechos y cosas del club Unión Magdalena’ escrita en enero del 68, sin firma, describe:

 “En realidad no comprendemos a estos espíritus que por el prurito de hacerle mal al club, viven aconsejando a presentar resistencia para no firmar  sus contratos”.


Los cronistas deportivos de entonces referían también a la necesidad de los valores de la tierra dentro del club, pero había casos en que los mismos samarios se oponían a ello. “El club están siendo todo lo posible por vincular a sus divisas a nuevos valores del futbol samario. Desgraciadamente la gratuita antipatía, que es un fenómeno psicológico difícil de entrañar, está tejiendo, como siempre, por parte de elementos que se dicen ser samarios y deportistas, sus maquinaciones anti-samarias con el fin de que algunos de esos muchachos no se vinculen a la institución”.La columna ‘Hechos y cosas del club Unión Magdalena’ escrita en enero del 68, sin firma, describe: “En realidad no comprendemos a estos espíritus que por el prurito de hacerle mal al club, viven aconsejando a presentar resistencia para no firmar  sus contratos”.

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