Quienes deberían dar buen ejemplo no lo hacen

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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com

Mientras Colombia avanza en algunos campos retrocede en algo fundamental: el ejemplo que sus figuras visibles, sus líderes, deberían darle al resto del país y especialmente a las nuevas generaciones. Pero resulta que su comportamiento es realmente deplorable.

Para empezar están los ex Presidentes, quienes independientemente de sus ideologías, se han enredado en unas confrontaciones penosas olvidando lo que representan para la sociedad colombiana.

Es un gran honor haber dirigido una Nación, luego su papel debería ser distinto. Nadie como un ex presidente de este país tiene el gran privilegio de comunicarse con quien quiera y como quiera. Sin embargo, han resuelto hacer sus debates a través de los medios de comunicación que repiten estas desafortunadas batallas verbales. Se ha creado así un ambiente de intolerancia y de agresividad que desestimula la paz y la convivencia.

Pero dentro de los ex presidentes es sin duda Álvaro Uribe Vélez, el que más ha perdido su norte como "el ejemplo ha seguir, "rol model", como lo llaman los gringos. Es absolutamente inaudito que haya puesto no solo en peligro el proceso de paz sino la vida de personas, con ese absurdo twitter dando las coordenadas de donde se encontrarían nuevos negociadores de las Farc.

No hay justificación posible y ojalá se tomen las medidas que impidan que semejan exabrupto se vuelva a cometer y menos por parte de nada menos que de un ex Presidente de la República. ¿Por qué será que Colombia no tiene el privilegio de tener ex presidentes al estilo Ricardo Lagos, por ejemplo, que dejan que su país siga su curso y se dedican a causas más nobles que torpedear a sus sucesores?

Pero el mal ejemplo no se queda ahí. ¿Qué tal el lujo de Presidente del Senado que tiene el país? No hay pecado político que no haya cometido Roy Barreras y sin embargo sigue ahí y el Gobierno, lo que es peor, le sigue haciendo caso.

Eso lo que significa es que sigue controlando puestos y contratos así tenga sobre sus hombros problemas tan graves como la reconocida crisis de Caprecón. Razón tiene Rudy Hommes en su reciente artículo "El Estado no pertenece a los políticos". Y de ahí en adelante se haría interminable la lista de políticos corruptos que el país conoce pero que sigue eligiendo.

Pero esa élite social y económica que se mueve en el sector privado de Colombia, tampoco se salva. Cada día aparecen nuevos escándalos como el de Invercolsa donde salen a relucir las prácticas non santas de muchos de quienes parecen en las páginas sociales y cuyas fortunas no han sido logradas, con demasiada frecuencia, de manera transparente. Cuando no es una perversa relación entre la política y los negocios que termina enredando a muchos ricos, es la práctica de hacerles conejo a sus socios, lo que los pone momentáneamente, porque luego desaparecen, en las páginas de la prensa.

¿Qué pensará nuestra juventud y aún nuestra niñez, ahora que ese período de la vida se ha reducido en términos de tiempo significativamente? O es que ustedes no se han desmayado ante las salidas de sus pequeños hijos y de sus nietos. ¿Creerán que es con insultos como se logra ser reconocido en los medios de comunicación? ¿Creerán que ser ex presidente es una especie de licencia para hacer y decir lo que no se debe? ¿Será que creen que hay que ser mentiroso y corrupto para tener poder político? ¿Será que creerán que todo vale para ser rico e importante? A reflexionar, es la invitación para aquellos que han gozado de tantos privilegios.

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