¿Qué pasa con la gobernabilidad en Santa Marta?

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com

Hace mucho tiempo que los habitantes de Santa Marta no conocen lo que es vivir con tranquilidad, con la seguridad de que su diario vivir no se verá sorprendido permanentemente por actos de violencia. Cuando se eligió al Alcalde actual e inclusive con el anterior, se creyó que se había llegado a una nueva etapa en la cual se recuperaría la gobernabilidad en la ciudad.

Pero esas esperanzas se han venido perdiendo, los últimos crímenes en los cuales se sacrificó la vida de una niña de siete años, reafirman la gravedad de una situación de inseguridad e incertidumbre que amerita decisiones inmediatas.

¿Por qué Santa Marta se ha vuelto ingobernable? Su historia en los últimos años no ha sido la mejor. La ciudad asiste a una crisis que ya parece crónica, y en la que resaltan problemáticas como una clase política carente de preocupaciones por el bienestar de los samarios, ausente y mucha de ella en la cárcel; un manejo de proyectos importantes orientados más por intereses personales que por el deseo de mejorar la situación de la ciudad y la explotación inmisericorde de sus grandes riquezas como el carbón y sus recursos naturales sin el control necesario por parte de autoridades locales y nacionales, lo que ha perjudicado seriamente la calidad de vida de sus habitantes y de poblaciones vecinas como Ciénaga.

La lamentable situación de seguridad de Santa Marta, así como lo que está pasando en materia ambiental con la Drummond son evidencias del abandono, son problemas que habrían podido evitar y que se han venido agravando por la falta de una acción decidida de las autoridades quienes parecen no tener claras las soluciones, ni el modelo de desarrollo para una ciudad que debería cuidarse como un tesoro. Y no es por falta de representación a nivel nacional.

El otro gran tema, la situación del Parque Tayrona, el parque natural nacional más valorado del mundo resume todos los males que acumulan las joyas samarias. Sin embargo, el tema sigue sin tratarse públicamente. Es necesario recordar que ya en la década de los noventa mataron, asesinaron cruelmente al director de ese parque y ha seguido vivo el conflicto de intereses particulares, mafias, narcos por estos territorios.

Es evidente que las autoridades locales no logran manejar ni la ciudad ni los problemas que la afectan directa o indirectamente.

En casos como este es cuando el gobierno central tiene que actuar: apoyar si esa es la solución; cambiar autoridades que no responden y que dependen del orden nacional; reforzar las medidas de seguridad y la presencia de la Fuerza pública cuando es evidente la presencia de delincuencia que soborna y espanta a cualquiera que llegue a tratar de desarrollar actividades productivas.

Para quienes creen que la situación de Santa Marta puede seguir en el silencio hay que recordarles que la magnitud de los problemas los hace inocultables, las quejas que se escuchan en Bogotá sobre el desastre ambiental, sobre la inseguridad campante y las pugnas de las mafias es generalizada. Se sabe además que no se salvan ni los pequeños comerciantes legales e ilegales.

Sería interesante conocer que hace la academia de esta ciudad para analizar y proponer salidas a la situación y donde está la sociedad civil, entidades como la Cámara de Comercio para ayudar a resolver esta crisis de gobernabilidad que se vive. La paradoja difícil de entender es que mientras todo esto sucede, hay un desarrollo turístico, apartamentos, condominios, que tratan de competirle a Cartagena. ¿Quién puede entender entonces lo que sucede?

Tienen un ministro samario que se reconoce por su actividad recorriendo el mundo firmando TLC's. El como representante de las élites de esa ciudad debe ser el contacto más claro con el gobierno central para que se actúe de forma coordinada entre las autoridades locales y nacionales para que frenen esta violencia que mata jóvenes, niños, y adultos inocentes. Obviamente es responsabilidad de los medios de comunicación locales de hacer este llamado a la recuperación de la gobernabilidad de Santa Marta. Resolvamos esta crisis ya.

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