Juan Gossain: cuídate, te necesitamos

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com

Qué buena noticia, Juan salió de la clínica y está reposando en su casa. Un hombre incansable, uno de esos pocos costeños que todos los cachacos quieren, cosa nada fácil. Su presencia y sus escritos cada día se hacen más necesarios, no solo para la Región Caribe sino para el país. Ahora que les ha dado a algunos por despreciar las canas es cuando precisamente se empieza a valorar la experiencia, la madurez.

Te necesitamos Juan porque estas escribiendo como los ángeles.

Tienes esa manera sabrosa, costeña, con elementos de realismo, para abordar no solo los problemas nacionales sino los de tu región. Tu relato de lo que está sucediendo en la Bahía de Cartagena, publicado recientemente por El Tiempo, recoge uno de los grandes dolores de cabeza no solo de los habitantes del barrio Manga sino de los cartageneros, que ven como los intereses privados se comen los bienes públicos.

Qué mejor manera de mostrar los costos del proyecto de rellenar el mar para ampliar el muelle, que lo que dice Gato Mono, según tus propias palabras "un mulato flacuchento que va cantando en su canoa (…) y que afirma "Ahora quién sabe a dónde iremos a pescar".

O tu descripción del alcatraz que "se detiene en mitad del vuelo y se lanza de cabeza contra el oleaje, como una piedra. Sale tragando con entusiasmo". Y tu caribeña descripción de su mamadera de gallo cuando afirmas que "Es probable que no haya pescado nada, pero de todas maneras se saborea para disimular delante de sus compañeros. Así conserva intacto el sentido de la vergüenza. Su apariencia también es engañosa porque, aunque lo parezca, el alcatraz no es un pájaro: es un barco que vuela".

Pero como se trata de ser objetivo como periodista, consultas otras fuentes que aparentemente te desconciertan. Las de un ambientalista pura sangre como Rafael Vergara que reacciona fuertemente frente a las aspiraciones de Contecar, que solicita del gobierno una concesión para ampliar sus muelles sobre una extensión de 137 hectáreas dentro del mar y que ignora lo que le pasará a la comunidad de pobres pescadores. Anotas que Rafa la califica de "isla relleno" y protesta, con razón, porque confunden el mar con "un lote que puede ser invadido por unos colonos".

Y para que no te acusen de verde, hablas con el gerente de Contecar, quien con argumentos simplistas, te trata de demostrar que los beneficios serán muchos pero no menciona los costos, sobretodo los sociales. Aquellos perdedores como los pescadores que tendrán que cambiar de actividad como si fuera tan fácil.

Tus críticas son tan creativas y tan distintas a las que hacemos los tecnócratas, especialmente aquellos que carecen del sentido del humor, y de ese humor costeño que no es ni negro ni grosero, que hacen fundamental que tomes todas esas cosas que pasan en el país y las presentes a tu manera, como diría Frank Sinatra.

Por estas razones y muchas otras cuídate para que tengamos Juan Gossaín para rato. Sin duda tu familia, a quien le has dedicado tiempo y afecto, te necesita. Pero nosotros, esos colombianos que vibramos con el país, que nos duele la pérdida de lo público, de la ética, requerimos que sigas escribiendo, analizando esas decisiones complejas que se toman día a día, donde parece que solo importan los supuestos beneficios pero que ignoran los costos. Sobre todo, si estos los asumen los pobres y la naturaleza.

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