Oligarca y racista

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com

No es una mera casualidad que estos dos calificativos abunden en los comentarios actuales sobre hechos recientes en el país.

Para demostrar cómo muchos males del país vienen de varios siglos, Daniel Samper trae a colación una cita de hace más de un siglo de Pierre d'Espagnat que afirmaba: "Toda la vida de Bogotá, como sucede en varias de estas repúblicas suramericanas, (gobernada) por fuerzas oligárquicas se concentra en las manos de unas cincuenta familias que arrebataron esa misión directiva a otras tantas familias liberales". Y agrega Daniel Samper que d'Espagnat encontraba, por estas razones y la existencia de marginalidad y pobreza de amplias capas de la sociedad de este país, hasta explicable que desde 1820 hasta 1900, se hubiesen dado las 76 revoluciones o conato de ellas, que Colombia registró durante este período.

Esos viejos males no desaparecen. Hoy, como también lo reconoce el periodista, más que una democracia descentralizada, Colombia sigue controlada y particularmente en este gobierno, por lo que el llama "pichones" de las pocas familias, la mayoría bogotanas, que siguen manejando al país. Ya Colombia fue testigo de las herencias políticas del ex presidente Gaviria con el oso de su hijo y la cantidad de herederos inmaduros que se les abren las puertas del poder no siempre con éxito. Pero algo que no se menciona es que muchas de esas familias sacan del país a sus hijos si no alcanzan buenas posiciones en los estrechos círculos del poder. Inclusive aquellas de clase media que logran darles una excelente educación a sus descendientes, los apoyan cuando se quieren ir al exterior, con toda razón, porque sus oportunidades aquí están limitadas dado el gran poder que aún tienen ciertos sectores de la sociedad.

Pero no solo sigue la oligarquía colocando a sus pichones que ya van en los nietos de expresidentes, sino que el drama del Cauca ha dejado ver claramente que además de oligarcas, nuestras élites son también racistas. Y de esto tampoco se salva el actual gobierno. Esta bien reconocer el valor de nuestro ejército pero el Presidente Santos ha debido ser más equilibrado mencionando al indígena muerto hasta ese momento, en medio de esta difícil situación del Cauca.

Lisandro Duque lo reafirma en su columna "Colombia Resultó Blanca" cuando se refiere claramente a la forma despectiva como algunos medios mencionan la situaciones de los indígenas del Cauca y cómo una invitada a un programa de opinión, nieta de un ex presidente, dividía a la población colombiana entre normales e indígenas, que tal? Ramiro Bejarano en su columna, El Río Revuelto, de alguna manera señala los grandes peligros que encierra el manejo y la forma como la ciudadanía y esa elite oligárquica trata de subestimar la dura situación de los Nasa asociándolos con la guerrilla, lo que puede terminar en un "terremoto político", según sus propias palabras.

La población indígena de este país es un poco superior al 3%, más o menos 1.380.000 personas que sufren no solo los costos del conflicto armado sino la ausencia de la presencia estatal para asegurar su verdadero desarrollo. Hay mucha gente inconforme en este país, aun entre aquellos que despectivamente ciertos sectores se atreven a considerarlos normales. No más errores en el manejo del Cauca por parte del gobierno y de la oligarquía que sigue teniendo el poder en Colombia. El palo no está para cucharas y existen en el país mucha gente verdaderamente interesada en que se cumpla la Constitución del 91 que reconoce que Colombia es un país multiétnico.

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