A quién beneficia el nuevo frente

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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com

Colombia vive actualmente no solo un episodio insólito sino peligroso. Por primera vez vemos un ex presidente que tuvo como ninguno la posibilidad de gobernar al país durante dos períodos, que se convierte en el mayor opositor de un sucesor que el mismo impulsó.

Amor a la Patria, ambición de poder desmedida, incapacidad de entender su nuevo papel en el país... Cualquiera que sea la razón e inclusive si son todas las enumeradas, muchos, no todos, vemos con suprema preocupación esta nueva fuente de agresividad, de conflicto o, peor aún, de polarización.

La incapacidad de tener debates razonables que han sido sustituidos por odios, explican muchos males nacionales. Excluir es una de las características de la historia colombiana que ha llevado a graves dramas como la ausencia de una verdadera paz.

Todo nos divide y poco nos une y esa capacidad de concertación que muchos pueblos han tenido para resolver pacíficamente sus conflictos que debería tener como escenario la política, no ha existido en Colombia. Y cuando se logra un acuerdo entre enemigos como en el Frente Nacional, se deja por fuera la posibilidad de hablar con sectores distintos a los dos partidos que firmaron el acuerdo para repartirse el poder, el Liberalismo y el Conservatismo.

Nadie se hubiera imaginado que alguien que toda su vida se preparó para ser Presidente, que fue el Ministro de Defensa más exitoso del gobierno de la Seguridad Democrática; que reúne todas las condiciones para gobernar al país, inteligencia, astucia, poder económico y creíamos, poder político, esté sometido a semejantes circunstancias. De alguna manera se creía que era invulnerable y que podría garantizar un buen gobierno.

Aseguró la Unidad Nacional en lo político dejando por fuera, como siempre a la izquierda, pero asegurando las grandes mayorías para hacer las reformas que consideraba vitales. Aparentemente se rodeó de tecnócratas capaces pero no se imaginó que esa misma unidad que nacía de una clase política cuestionada, se le convertiría en su Talón de Aquiles, el cual iba a ser explotado por quien se convertiría en su gran opositor político para no llamarlo enemigo.

En términos colombianos, el Presidente Santos le dio papaya nada menos que a su ex jefe, Álvaro Uribe Vélez, con unas consecuencias para él, para Colombia y para todos los colombianos, impredecibles.

El Frente contra el terrorismo empezó la campaña por la Presidencia prematuramente poniendo muchos nombres como posibles candidatos, entre ellos al señor Londoño que ha tenido problemas con la justicia y al vice, que está en recuperación de un accidente neurológico.

La primera consecuencia nefasta es que paraliza al gobierno que en vez de pensar en terminar su tarea estará ocupado con la reelección en cabeza propia o en un tercero. La segunda es que se fortalecen los grupos ilegales frente a la dura división de la sociedad colombiana, los furibistas y el resto, que ya no todo es santista. La tercera es que la polarización que ya se siente en el ambiente es la semilla de todo tipo de violencia. Cómo si este país necesitara más de esto.

Por la responsabilidad que el expresidente Uribe y el Presidente Santos han asumido ante el país; por los privilegios que se les han otorgado, es hora de llamar a la reflexión. Todos saldremos perdiendo con ésta incapacidad de aceptar realidades, de llegar a acuerdos en las diferencias, de pensar en el bien común y menos en los intereses personales. Puede que todos paguemos un alto precio pero a ustedes especialmente al expresidente Uribe y su grupo, la historia les pasará una dura cuenta de cobro. Y usted, Presidente Santos, no podrá salir bien librado.

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