¿Por qué no se metió a cura?

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com

Todos los seres humanos, querámoslo o no, nos tenemos que someter en nuestras vidas a unas reglas de comportamiento. Pero eso sí, tenemos la libertad para decidir cuales se ajustan más a lo que somos o a lo que queremos ser. Nada es gratis en esta vida, y siempre habrá que hacer sacrificios en aras de ganar tranquilidad, reconocimiento o de alcanzar los objetivos que queremos. La expresión gringa: "you can't have your cake and eat it too", es sabia aunque difícil de traducir literalmente.

Es decir, tenerlo todo es imposible y por eso, si se quiere trascurrir por este mundo con relativa tranquilidad, es fundamental tener claras nuestras prioridades. Sin duda, eso es más fácil decirlo que hacerlo, pero en fin, como principio, no está mal.

Así como no es aceptable que un sacerdote católico, ejerciendo como tal, quiebre su celibato, tampoco es aceptable que alguien que representa a un Estado laico por mandato de la Constitución Nacional, ejerza como cura católico y además, como el más ortodoxo del mundo.

En un editorial reciente, el periódico El Espectador lo puso muy claro: "no se puede legislar con sotana", y aunque se refería a la situación de la iglesia tratando de influir en el Congreso sobre la propuesta de negación de los tres casos de abortos legales, también es aplicable al caso del Procurador General de la Nación. Con una frecuencia inusitada, sobre todo si son las mujeres las que están de por medio, el Procurador parece que llevara la sotana.

Su catolicismo, muy respetable, pero de tal religiosidad, está llegando a extremos inaceptables en un país no definido como confesional. Es realmente un irrespeto que le quiera imponer sus creencias a todo el país, con millones de colombianos, ignorando la libertad de cultos, los derechos de los ciudadanos, y sobre todo los de las mujeres. Y lo peor, es que una manada de políticos oportunistas, que quieren limpiar sus hojas de vida, lo sigan en la locura de ajustar la Constitución Nacional a lo que Procurador quiere, con el fin de ellos presentar esas ideas como sus más puras convicciones.

Cuando por fortuna para el país, se cayó el tristemente célebre proyecto de ley que constitucionalmente acababa con el aborto, en los tres casos específicos definidos por la Corte Constitucional, es hora de abrir este debate: ¿pueden funcionarios del Estado imponer sus creencias, en este caso religiosas, abusando del poder que ostentan y que obedece al cargo que ejercen? Y cabe una pregunta respetuosa señor Procurador: ¿son sus convicciones legítimas, es usted un católico ejemplar? Si lo es, ¿por qué no se metió a cura más bien? No tendría la familia ejemplar que tiene, ese habría sido su sacrificio, pero seguro que viviría más tranquilo, usted y nosotras. Eso de cargar con los pecados de millones de colombianos y sobre todo de colombianas, debe ser muy tenaz, más cuando se tiene hijas.

Pagaría hoy por ver a esos liberales y a esos izquierdistas que por pura conveniencia personal, o susto, aprobaron el nombre del doctor Ordoñez para que ocupara la Procuraduría General de la Nación. Por lo menos los godos, que se supone son tan católicos, tienen explicaciones que podrían ser coherentes, ¿pero ustedes? los llamados progresistas de esta sociedad, ¿qué disculpa pueden presentar distinta a cuidarse la espalda? Las mujeres, que somos las más afectadas por esta Procuraduría, les estamos muy agradecidas, muy agradecidas, muy agradecidas…

Publicidad