Partidos políticos: una reacción tardía

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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com

¿Cuánto hace que se le está advirtiendo a los partidos políticos que limpien sus listas de candidatos? Esto no es nuevo y la prueba es que hoy muchos de sus representantes en alcaldías, gobernaciones y Congreso de la República están pasando a las filas de los políticos condenados por la justicia.

Basta mirar el caso del Partido Liberal: las dos senadoras que recibieron todo su apoyo están, una en entredicho por clientelismo y otros pecados, Arleth Casado, y la otra, suspendida durante 12 años para ejercer cargo público, por problemas de contratación en su posición anterior. Se trata de la senadora Amparo Arbeláez aunque no se ha escuchado ni media palabra al respecto del director visible del Liberalismo, Rafael Pardo o de su director en la sombra, César Gaviria. Se trata entonces de una vieja historia.

Por todo esto, es absolutamente incomprensible lo que está sucediendo con las listas de los partidos, todos sin excepción, para las elecciones de octubre. Lo que se avecina es un absoluto desastre porque la corrupción en la política seguirá.

La limpieza de listas a esta hora del partido, porque el fútbol sigue de moda, puede quedar simplemente convertida en un "chorro de babas", como dice María Isabel Rueda.

La pregunta pertinente es ¿Por qué hasta ahora? Si realmente les importara más la transparencia que los votos, estos personajes no habrían podido ser candidatos. ¿Por qué les dieron el aval? ¿No se han dado cuenta esos pro-hombres que dirigen estas colectividades que ahora las trincas políticas han diseñado una estrategia que ustedes se tragaron completamente:

¿Candidatizar personas sin problemas jurídicos pero con todo el apoyo de estos personajes perversos que han hecho de la política su negocio personal? Por eso el Partido Liberal no hizo nada con muchos candidatos y no consideró que los supuestos buenos se vuelvan malos cuando tienen detrás de ellos semejantes personajes.

No se trata de uno ni dos candidatos en cada partido a los cuales les van a quitar el aval. Son cientos en cada partido. El Tiempo menciona a 2.280 candidatos con antecedentes judiciales y 27 con órdenes de captura. ¿Dónde diablos estaban ustedes señores directores que dejaron pasar semejantes elefantes? Pero eso sí, cuando se trataba de cumplir con el 30% de mujeres en las listas de candidatos ahí sí pusieron el grito en el cielo.

Si de verdad fuera posible que todos los expulsados salieran de la contienda, se les perdonaría el haberlos incluido inicialmente, pero lo grave es que quienes saben del tema, temen que esos avales una vez otorgados no sean fáciles de revocar. Si esto sucede, quedaríamos en el peor de todos los mundos, llenos de personas públicamente descalificadas.

¿De qué gobernabilidad se podría hablar cuando gobernaciones y alcaldías se llenen de estos personajes señalados y que después, muchos de ellos terminen en la cárcel? Y la verdad es que la responsabilidad la tienen los jefes de los partidos para quienes la ética en la política siempre ha tenido una prioridad inferior a los votos. Lo grave es que por obvias razones, entre más corrupto un político, más votos tiene en este país clientelista.

Tardía la actitud de los jefes políticos del país y ojalá que su nueva estrategia no sea inocua. Cada día más es evidente que la mala política necesita una dirigencia distinta, menos complaciente, menos rosquera, sin intereses privados y menos negocios. Lo más grave es que son los candidatos con hojas de vida limpias, que han recurrido a firmas y en Cali, los que tienen sus candidaturas en entredicho. ¿Será que tendremos que llamar al Chapulín Colorado a ver si él puede salvarnos? Qué tristeza.

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