¿Dónde quedó la libertad de cultos?

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com

Lo que acaba de suceder en la Universidad Pontificia Bolivariana es un hecho más que prueba que Colombia se aleja de su Constitución, que plantea claramente la libertad de cultos. Colombia no es un Estado ni católico, ni protestante, ni representante de ninguna religión. Y este claro planteamiento de nuestra Carta Magna señala una gran diferencia con aquellos tiempos en los cuales el Estado y la iglesia Católica firmaban un Concordato.

Pero cada día, se evidencian más posturas claramente retardatarias que desconocen la premisa básica de que en este país hay libertad de cultos. Claro que la religión Católica sigue siendo mayoritaria pero frente a la nueva normatividad, no se pueden imponer sus reglas a toda la población.

Ya la postura del Partido Conservador es inaceptable: desconocer lo que ha planteado claramente la Corte Constitucional frente a los tres casos de aborto. Y ahora se suma la nueva postura de las directivas de una prestigiosa universidad: su Rector decidió cancelar un congreso internacional, programado hace tiempo, simplemente porque entre los invitados había prestantes abogados de varias universidades del mundo "que estaban a favor de la despenalización del aborto."

La valiente renuncia de la decana de la Facultad de Derecho, María Cristina Gómez, es más explícita al afirmar que el Padre rector anota que "cinco de los ponentes" en el congreso internacional tienen "posturas públicas en contra de las orientaciones del magisterio de la Iglesia, respecto de la defensa de la vida humana en todas las etapas de su desarrollo". Lo sorprendente es que el tema del congreso internacional no era ese sino "Los debates actuales de la justicia."

Que está pasando en Colombia donde parece que estamos llegando al oscurantismo, donde se cierra la puerta a los debates mundiales, donde se trata de imponerle a todo el país unas reglas que sólo le competen a los católicos, donde de nuevo, se desconoce una Constitución que se supone ubica al país en los tiempos actuales.

Tanto que se critican a los estados religiosos que terminan casi siempre en excesos frente a la ciudadanía, y ahora, resulta que se ha declarado una guerra frente a aquellos que debaten temas que incomodan a la iglesia Católica. Y lo peor es que desde el mismo Estado hay apoyo a estas posiciones.

De nuevo el tema del aborto está en el centro del debate y de nuevo son las mujeres las que se ven bajo el dominio de los hombres en temas que tienen que ver directamente con su cuerpo, con sus derechos, con su condición humana.

¿Cuántos de estos hombres que hoy defienden la reforma constitucional para prohibir lo que aceptó la Corte Constitucional, y cuyas vidas no son precisamente un ejemplo de pulcritud, habrán hecho abortar sin ninguna consideración religiosa a unas mujeres víctimas de sus infidelidades? La doble moral juega especialmente cuando los hombres tratan de regular la vida de las mujeres.

Un camino peligroso se abre en la sociedad colombiana. Parecería que siempre surge una razón para vetar a distintos sectores de la población, en un país definido como un Estado Social de Derecho. Durante ocho años se persiguió a la oposición política de una manera tan burda que hoy se tiene a varios funcionarios del gobierno anterior señalados por la justicia. ¿Será que ahora, impulsada por la iglesia Católica se va a perseguir a quienes defienden temas como el aborto y el matrimonio gay? ¿Dónde quedó entonces la Constitución de 1991?

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