Hugo Maduro, el último revolucionario de la Unimag

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Veruzka Aarón Torregrosa

Veruzka Aarón Torregrosa

Columna: Opinión

e-mail: veruzkaaaron.t@gmail.com

“Oiga llave usted que busca? El hombre se bajó de la moto, sacó el revolver de la cintura y le hizo el primer tiro. Hugo sale corriendo y Ella se quedó mirando al otro hombre de la moto. Éste intentó sacar el revólver y Ella corrió hacia la casa de al lado. Hugo alcanzó a forcejear con el sicario, pero éste lo perseguía dándole tiros mientras Ella escuchaba desde la otra casa.

Ella sintió que no disparaban más y gritó por ayuda; su hermano Hugo estaba siendo asesinado. Entró a la casa, vio otra vez a los hombres que intentaban cargar el arma, y vio que su hermano estaba debajo de la cama. Pide auxilio nuevamente. Al llegar al hospital Hugo estaba muerto.” Relato de Cándida Maduro, testigo  presencial del asesinato de su hermano Hugo.

Al día siguiente que la desgracia toca su puerta, Cándida y su familia reciben amenazas contra sus vidas. Sin haber hecho el duelo, son obligados a salir de la ciudad. El próximo 26 de mayo, se conmemoran 19 años  de este vil asesinato.

Durante años se ha denunciado este hecho atroz que enlutó además de su familia y allegados a la comunidad académica regional y nacional, ya que Hugo fue un estudiante que se caracterizó por defensa de la Universidad Pública en el País. 

Para quienes no tuvieron la oportunidad de conocerle, Hugo fue una persona sensible y comprometida con su entorno académico y social, se movía entre el salón de clases y las reuniones con líderes sociales a quienes apoyaba en la gestión y defensa de los derechos ciudadanos y colectivos. Él tenía la firme convicción de que la educación pública debía reclamarse como un derecho y no como una limosna del Estado.

Se granjeó un importante espacio en la comunidad de la UNIMAG por liderar la reclamación de un mayor presupuesto nacional para la Universidad; mejores condiciones para el estudiantado, especialmente para quienes venían de los pueblos a la ciudad con enorme sacrificio y con el propósito de superar esa brecha social que todavía nos hunde en el subdesarrollo.

Esa tenacidad lo llevó también a realizar ante el Procurador General de la Nación,  Jaime Bernal, graves denuncias contra el ex rector de la Universidad del Magdalena, Carlos Caicedo; ya que se logró demostrar que éste se había posesionado como rector, sin título profesional; siendo que para ocupar esta dignidad, eso era lo mínimo que debía cumplir. Todavía resulta vergonzoso que la Universidad del Magdalena, la que forma a los profesionales de la región, haya tenido como rector a un simple bachiller. 

A partir de esta denuncia, quedaron contados los días para Hugo. En adelante le sobrevinieron amenazas contra su vida y la advertencia de que estaba incluido en una “lista negra” para ser asesinado; lo que para la época resultaba temerario, ya que para entonces habían denunciado amenazas contra estudiantes, docentes y trabajadores oficiales de la Universidad. Específicamente, se había producido la desaparición de la estudiante Lesbia Polo y el exilio de la estudiante Gladys Navarro  por amenazas en su contra.

Esta época fue quizás la más oscura que pudo darse en la historia de la Unimag, sin embargo mientras caían los muertos, los flashes  encandilaban a la opinión pública con la implementación de la “Refundación” de la Universidad, cuya denominación coincidía sugestivamente con el proyecto político de las AUC: “Refundación de la Patria”.  Se inauguraban obras, se realizaban eventos, pero al interior del Campus vivían la angustia de que alguien fuera incriminado como “enemigo del proceso” y que su nombre estuviera después bautizando un nuevo edificio.   

El asesinato de Hugo fue sin duda el escalamiento oficial a  una cruel y sistemática violencia e intimidación al interior de la Universidad,  que cobró  la vida más tarde de los docentes Julio Otero y Roque Morelli. Estos hechos estuvieron influenciados por fuerzas criminales que sirvieron de vehículo para garantizar los intereses políticos de sus determinadores, como así lo ha demostrado el resultado de las investigaciones adelantadas en el sistema de justicia. 

Asesinaron a Hugo, liquidaron el espíritu crítico y la autonomía estudiantil de la universidad pública Departamental. Asesinaron a Hugo, el último estudiante revolucionario de la Unimag.

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