Físico descaro

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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com

La despedida de Germán Vargas Lleras como vicepresidente de Colombia, tuvo todo menos de lo que debería ser.
Como dicen, por el desayuno se sabe cómo será el almuerzo y la cena, y este es el punto que merece destacarse. Más de 5 mil personas invitadas a un “austero coctel” y la asistencia de todo el mundo, todos los que no quieren perderse nada de la Presidencia de Vargas Lleras. Nadie se despide de un puesto de esta manera y lo peor es que a muchos, les parece bien.

¿Cómo así que se puede llenar un auto homenaje con los funcionarios de su oficina —que estaban supuestamente en su día de descanso—?. Si eso no es descaro, ¿qué será? Si este despliegue excesivo de protagonismo lo hace apenas saliendo de la vicepresidencia, ¿se imaginan cómo manejará la presidencia, si es que llega? Sinceramente el país no está para este tipo de protagonismo, no es el estilo de un gobierno que no la tiene fácil ni de un país cuyos dignatarios no deben dar esta muestra ostentosa de poder. Además, está por verse quién financió el ágape y acuérdense, ahora queda claro que esas platas no siempre son agua bendita.

Transparencia será la palabra clave en la próxima campaña electoral, así que señor Vargas Lleras, empiece por dar ejemplo. Esta vicepresidencia del gobierno Santos dejará una historia y un estilo que no puede seguir. A nadie, óigase bien, a nadie se le debe servir en bandeja la posibilidad de llegar al más alto cargo político del país, financiando todos sus actos con dinero público. Así el presidente Santos haya tratado de frenarlo y de afirmar que las inauguraciones del vice eran obras del gobierno, la verdad es que el descaro también se aplica al desempeño de esta vicepresidencia durante estos larguísimos años. Si no fuera porque Vargas Lleras no es una pera en dulce y además, porque muchos lo identifican como un peligro para el posconflicto, no habría duda de que tendría asegurada la presidencia.

 Pero, la verdad es que su campaña, por lo larga, por la cantidad de recursos públicos que utilizó y por el pantallazo permanente que se dio, dejaría en clara desventaja a cualquier otro candidato o candidata que busque ocupar la primera magistratura. Ojalá este estilo de “rey del universo”, de heredero natural del poder, a quien no le hace mella darle cocotazos a sus guardaespaldas y hacer permanentes desplantes públicos a funcionarios del Estado, no se vaya a imponer de aquí en adelante.

Como hay cola de herederos en la política, si Vargas Lleras tiene éxito, Dios nos ampare de lo que se nos espera a los demás mortales de este país. Manejar este país con arrogancia, es de las peores cosas que pueden pasarle a una sociedad que debe reconciliarse. Para no mencionar la gravedad de tener en semejante posición una actitud negativa frente al proceso de paz.

 Así como la transparencia debe estar en la agenda de la próxima campaña presidencial, se debe borrar la prepotencia, esa que le sobra a Vargas Lleras. 

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