Jóvenes samarias sueñan en grande con su carrera profesional

Ad portas de terminar el bachillerato, estudiantes de grado once se visionan en la universidad.

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Estudiantes de grado once del Instituto La Milagrosa en diálogo con EL INFORMADOR compartieron sus expectativas acerca de su ingreso a la universidad y los motivos de la elección de la carrera profesional que desean estudiar.

Ad portas de terminar el bachillerato, las jóvenes del Instituto La Milagrosa, colegio femenino, esperan iniciar la universidad, una etapa retadora en la cual definirán su futuro profesional. 

Ingeniería Mecatrónica, Arquitectura, Contaduría, Ingeniería Química y Negocios Internacionales, son las carreras elegidas por este grupo de jovencitas, quienes tienen altas expectativas sobre su futuro profesional. 

Dos futuras ingenieras 

Daniela Marcela Granados Duncan de 17 años, escogió Ingeniería Mecatrónica, una carrera que encaja con sus proyecciones. Actualmente se encuentra en proceso de inscripción en la Universidad Javeriana, a la espera de ser aceptada.
Daniela Marcela Granados Duncan, 17 años.
Daniela Marcela Granados Duncan, 17 años.
“Escogí esta carrera por que mezcla las cosas que me gustan que son la ingeniería mecánica, la ingeniería de sistemas y la ingeniería electrónica y para no escoger una carrera que se especialice en un solo ámbito, pues escogí la más general, también me gustaría especializarme cuando termine la carrera en robótica”.

Por su parte, María Alejandra Colmenares Morinelly de 17 años, se inclina por la Ingeniería Química, carrera que desea estudiar en la Universidad Industrial de Santander.

María Alejandra Colmenares Morinelly, de 17 años.


Valentina Barros Pérez de 16 años
Valentina Barros Pérez de 16 años
“Desde que estamos dando química en el colegio me han gustado cuando hacen laboratorio de química y todas las experiencias que hemos tenido en el colegio sobre esto, todos los experimentos... Me he inclinado en esta carrera además que es una de mis materias favoritas y que me gustan todos los procesos de transformación y como se mezcla y las reacciones que tienen las sustancias”.

Una arquitecta en potencia

Tiffany Julieth Villazón Martínez de 16 años se identifica con el arte, por lo que le gustaría estudiar Arquitectura en la ciudad de Bucaramanga.
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“Tengo mucha afinidad hacia el arte y el diseño, además que a través de esta carrera puedo hacer mi aporte al desarrollo sostenible con la parte ambiental. En estos momentos no tengo una universidad definida, ya que estoy esperando los resultados de las pruebas Saber, pero me gustaría estudiar en Bucaramanga, entonces estoy entre la Universidad de Santo Tomás y otras opciones más adelante”.
Tiffany Julieth Villazón Martínez de 16 años
Tiffany Julieth Villazón Martínez de 16 años
Orientadas a las ciencias económicas

Isabela Pinilla Linero de 16 años se visiona a futuro como una gran contadora, para lo cual estudiará la carrera afín en la Universidad del Magdalena.

“Escogí la carrera Contaduría Pública, puesto que me identifico con eso, siento que me veo en un futuro como contadora, también por que siento que tengo las capacidades para poder ser una gran contadora, además por que tengo toda la pasión que me identifica en estos años que he estudiado en el Instituto la Milagrosa”.

Por su parte, Valentina Barros Pérez de 16 años planea estudiar Negocios Internacionales en Canadá, aunque por la pandemia se vio obligada a ponerle pausa a este plan.
Isabela Pinilla Linero de 16 años
Isabela Pinilla Linero de 16 años
“La carrera que yo tenía prevista para el futuro era Negocios Internacionales gracias a la base contable que el colegio nos ha brindado... a la final siempre me deje guiar por el camino de los números. Ahora mismo pues la universidad no la tengo prevista, tenía planeado viajar a Canadá a una universidad, pero debido a la pandemia no hemos podido viajar”.

Estudiar lejos de casa

Elegir universidades que estén ubicadas en otra ciudad es un reto adicional que muchas veces toman los bachilleres cuando la carrera profesional que desean estudiar no está ofertada en la ciudad en la que viven. Otros, se aventuran a salir del país en busca de otras oportunidades, con el respaldo de su familia.

“Yo tengo planeado ir a Canadá y al mismo tiempo me da miedo por que no solamente es una ciudad, sino un país totalmente desconocido, sabemos que no es la misma rutina... no tengo familiares, no tengo amigos allá, entonces es prácticamente ir a un mundo nuevo por una oportunidad”, señala Valentina Barros.

Por su parte, Daniela Granados, quien está en proceso de ser aceptada por la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá, asegura que “si no se arriesga, no gana”.

“A mí me queda un poquito más fácil, ya que mi papá no le tocaría buscar un lugar donde quedarme, sin embargo, estoy en proceso de aceptación de asimilar que me voy a ir de mi casa para otra ciudad, sabiendo que acá en Santa Marta tengo todo, acá me crie, aquí está mi vida y sabiendo que Bogotá es muy diferente a Santa Marta, pero sino me arriesgo no gano, así que me arriesgaría a estudiar allá”.