La evolución de La Castellana, la cancha que marcó el estilo de juego del fútbol samario

En las primeras décadas del siglo pasado los jóvenes jugaban al fútbol en el sector de la laguna, donde se formaban unos playones y esto era aprovechado para patear la pelota. Esta estaba ubicada en lo que hoy comprende la calle 7 del barrio Pescaíto.

SANTA MARTA 497 AÑOS
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El considerado ‘templo del fútbol samario’ se ha venido reinventando con el paso de los años y el cambio de ubicaciones, pero siempre siendo la sede de grandes historias, anécdotas y el hogar de los mejores jugadores que ha tenido la ciudad.

Por: Pedro Mercado B.
Redacción EL INFORMADOR 
Fotos: Cortesía Nando Flórez Guerrero

Hablar de la cancha La Castellana es hablar del fútbol en Santa Marta. Su nombre encierra la historia mágica del balompié de la ciudad y el barrio Pescaíto, lugar  en el que desde 1898 ha estado ubicada, aunque en diferentes direcciones y con distintos nombres. 

La historia del fútbol samario comenzó en la primera década del siglo XX, cuando marineros ingleses pisaban las tierras del playón, lo que hoy es el puerto de la ciudad.


A finales de la década de los 80, los fuertes aguaceros inundaban la cancha que en ese entonces era de arena, dejándola imposibilitada para desarrollar el fútbol.

Allí, estos hombres corpulentos, blancos y de ojos azules, ponían dos palos sobre la arena, uno distante del otro y bajo la mirada curiosa de los trabajadores, pateaban una extraña esférica hacia esa improvisada portería.

Fue tanta la curiosidad y la emoción por aprender este juego que practicaban los ingleses, que el secretario de la empresa exportadora de bananos The Santa Marta RailWay Company, Marcelo Heiman, le pidió a uno los marineros que le consiguieran varias esféricas y el reglamento de lo que ellos denominaban ‘Foot-Ball’, naciendo así la práctica de este deporte en la cancha llamada ‘Los Playones’, campo abierto habilitado para las prácticas de fútbol y béisbol.


Una vista aérea del barrio Pescaíto de los años 30, mostrando la calle 2, 3, 4, 5 y la 6. Así como la cancha La Catalana.

Entonces, con porterías de palos de coco, se empezaron a armar “líneas” entre los muchachos de varias calles de este barrio en el que sobresalieron futbolistas que representaron al Magdalena y al fútbol de Colombia.

De la diversión a la competencia

Ya para 1912, llegó el primer traslado y cambio de nombre para el terreno de juego que ahora pasaría a llamarse la Catalana. Y aunque era complicado rematar y controlar la pelota, ya que estas se hacían con las vejigas del ganado, los jóvenes que mañana y tarde jugaban en los Playones, desarrollaban técnicas que años después comenzarían a dar frutos en este deporte al departamento de Magdalena.


Una vista aérea de la cancha Senda, la cual cambió de nombre a Scotland en la década de los 50. Un poco más arriba el terreno donde está ubicada la Castellana y más arriba el sector de la ‘Coquera’.

Era tanta la pasión de los jóvenes en el barrio y la ciudad por este deporte que, para los primeros Juegos Deportivos Nacionales en 1928, el departamento ya contaba con un gran prestigio, ratificando en la ciudad de Cali, cuando un puñado de jugadores de distintos estratos socioeconómicos se alzaron con el triunfo, brindándole una gran alegría a Santa Marta.

Un estilo de juego 

A pocos metros de donde un grupo de ingleses le mostró a los samarios lo que era el fútbol, se comenzó a construir en las calles polvorientas del barrio Pescaíto, un estilo de juego propio, basado en la rudeza, el ímpetu, las ganas y el corazón.


Selección Magdalena 1937, la cual se entrenaba en la vieja cancha de Los Playones.

Pasaron cuatro décadas y ya Magdalena era reconocido a nivel nacional y su fútbol no podía seguir desarrollándose en un campo abierto con porterías de palmeras de coco;  fue así que en el año 1954 pasó a llamarse Sendas, por el patrocinio que recibía el equipo de propiedad de varias familias importantes del barrio, dirigido por María Eugenia Rojas, hija del General Gustavo Rojas Pinilla, presidente de Colombia en ese entonces.

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En 1957, con la caída de Rojas, desapareció  Sendas y, por ende, el patrocinio del equipo. Ante esa situación, se acudió a la empresa privada de Barranquilla, logrando el apoyo de Pacífico Simán. Se cambia el nombre por Scotland, muy recordado por la afición samaria, ya que de ese equipo salieron las mejores figuras del fútbol del Magdalena. A la cancha también se puso el nuevo nombre, nombre que tuvo hasta 1968 cuando pasó a tener el nombre actual: La Castellana.


Equipo que se destacaba en los predios de la cancha La Catalana.

Una nueva historia 

El 16 de julio de 1968, Henríquez Pardo se reúne con un grupo de dirigentes deportivos, como Rubén Arango Medina, Jaime Jiménez Lubo, Alberto Flórez, Luis López Castañeda y Moisés Moreno Pinedo y proceden a crear la Corporación de Fútbol de Pescaíto, nombre legendario y tradicional con el que se conoce al barrio Olaya Herrera, pero que deportivamente se identifica a Santa Marta como Pescaíto.

Esos luchadores dirigentes se dieron a la tarea de mantener el naciente y rústico escenario, como símbolo deportivo, bautizándolo finalmente como cancha La Castellana.


Los jóvenes de los barrios ubicados sobre la línea férrea ante la falta de un escenario deportivo digno, emulan lo hecho hace más de 100 años en Los Playones. Al jugar con pórticos hechos de palos.

Un año más tarde, la cancha fue invadida por los vecinos del sector, pero gracias a la intervención de la directiva y del director de Jundeportes de entonces, Carlos Angulo DíazGranados, se logró el desalojo y se procedió a encerrarla con muros, mediante acuerdo con la Curia, propietaria de los terrenos.

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En 1970 se construyeron los primeros cimientos, con el apoyo de los parlamentarios Micael Cotes Mejía y Miguel Pinedo Vidal. Y apenas 18 años después se levantaron los muros y se rellenó la cancha. Además, se pusieron mallas y graderías y posteriormente el techo de sombra.


La cancha La Castellana antes de ser remodelada hace ya más de 12 años.

Ya para el 2011, en el gobierno del alcalde Juan Pablo DíazGranados y luego de años de olvido, la cancha tuvo una nueva cara; el polvoriento terreno de juego pasó a ser de grama sintética, la cual se mantiene 11 años después, aunque ya bastante desgastada.


El gramado artificial se comienza a desgastar por la falta de mantenimiento. 

La historia de La Castellana es sinónimo de fútbol. Desde las primeras pegadas a las pelotas de cuero en Los Playones, este deporte ha dejado decenas de ídolos por su grandeza a la hora de jugar y lo mucho que le dieron al fútbol samario.

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Ricardo Granados, el popular ‘Boyo e Yuca’, goleador de la selección Magdalena de los Juegos de Cali, en 1928.

Entre ellos se destacan Apolinar Pérez Vega, quien brilló en la década de los 49, ‘Chon’ Rojas quien es considerado el mejor jugador que ha tenido el barrio junto a Ricardo Granados ‘Boyo e Yuca’ artífice del campeonato de los Juegos Nacionales en 1928. 


Apolinar Pérez Vega, jugador formado en los Playones en la década de los 40.

El primer ídolo del barrio fue el 'Loco' Arango. De allí vendrían los Pérez, los González Palacio, los Bolaños, Jaime de Luque, 'Pipa' de Ávila, Eduardo Retat, los Valderrama y en especial, 'el Pibe', el ídolo de Pescaíto, un ícono que todos quieren imitar.  


‘Chon’ Rojas, considerado el mejor jugador de la historia que ha pisado La Castellana.

Esta fue la historia de la evolución del terreno de juego que comenzó en un playón y durante su evolución ha visto nacer a los mejores jugadores de la ciudad, quienes marcaron los triunfos del fútbol en la historia de Santa Marta y el Magdalena.

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Escrito por:
Autor: Rony Barrera