Lo pulcro y lo monstruoso se citan en una Bogotá que celebra el erotismo

La Wagner abre el Aefest en la que promete ser una edición para romper prejuicios y estereotipos, y para aproximarse a un erotismo tanto desde lo pulcro como desde lo monstruoso.

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‘Lo pulcro y lo monstruoso: una mirada al erotismo’ es el lema bajo el que hasta hoy Bogotá será la capital internacional del erotismo.

Bogotá, (EFE). - Cuatro mujeres, en representación de cuatro valquirias, bajan por los pasillos de uno de los teatros más grandes de Bogotá, como el Teatro Jorge Eliécer Gaitán y el Teatro Ensueño, hasta llegar al escenario donde, completamente desnudas, montan la música de Richard Wagner en una cita en la que lo pulcro y lo monstruoso se encuentran para celebrar el erotismo.

Precisamente esa es la premisa del Festival Internacional de Artes Eróticas (Aefest), que este año tiene una agenda desdoblada con una primera parte celebrada en Medellín, mientras el colofón final se da en Bogotá, de la mano del Instituto Distrital de las Artes (Idartes), del que la obra La Wagner del argentino Pablo Rotemberg ha hecho parte.


Las cuatro argentinas (Ayelén Clavin, Carla Di Grazia, Bárbara Alonso y Carla Rímola) se subieron al escenario del Teatro Jorge Eliécer Gaitán y recibieron la ovación del público.

‘Lo pulcro y lo monstruoso: una mirada al erotismo’ es el lema bajo el que hasta hoy Bogotá será la capital internacional del erotismo para hablar sobre sexualidad, erotismo y diversidad desde la estética con obras de teatro, representaciones, conversatorios, talleres y charlas que buscan aproximarse a una de las mayores fascinaciones de los humanos desde el principio de los tiempos: el erotismo.

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Y eso trata de hacer una de las obras invitadas de esta edición. Estrenada en 2013 en Buenos Aires, La Wagner lleva casi 10 años subiéndose a los escenarios de muchos países latinoamericanos y europeos para poner ante los ojos de los espectadores la violencia, el erotismo, la pornografía y otros estereotipos de la feminidad.

Las valquirias de Wagner

Una puesta en escena en la que no hacen falta nada más que cuatro sillas y un juego de luces entre tenebroso y celestial marcan el ritmo escénico de La Wagner, en la que la música del compositor alemán es la principal protagonista a la que las artistas sobre la tarima intentan representar.




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